Frente Amplio, virtudes y aprensiones

Sectores más duros de la derecha esperan que ese Frente -administrado por sus 'mayordomos' concertacionistas- funcione. De lo contrario pondrán en marcha su plan más anhelado: golpe de estado blando
EL PAÍS despertó, está de pie y decidido a luchar por aquellas situaciones que no resolvieron los gobiernos anteriores ni, menos aun, este. No se trata exclusivamente de una crítica a la derecha criolla (que de criolla tiene únicamente el nombre, ya que no existe en toda América otra derecha tan entreguista, y gratuitamente dependiente del imperio, como la nuestra), pues los coscorrones y 'chirlitos' debemos aplicarlos a Aliancistas y Concertacionistas por igual, toda vez que convertidos tempranamente en socios lograron hacer realidad el dicho que hoy recorre el planeta: "hay un país llamado Chile, donde nada es de Chile".
Sí, es cierto, el país despertó y ello ha generado un temor irracional en ciertos sectores de la derecha y del empresariado, los que ven derrumbarse sus pretensiones más ambiciosas, como por ejemplo, transformar este territorio en una larga y angosta faja de torres de alta tensión y de alambres varios, así como no dejar un solo recurso natural en manos del fisco, ni geografía límpida, ni bordes costeros para los chilenos, ni futuro nacional para las generaciones venideras. El triunfo en la última elección presidencial obnubiló a los derechistas, quienes creyeron que la gente estaba realmente con ellos y con su programa predador, soslayando el hecho principal de la causa, cual era que los electores manifestaban abierto rechazo a la pusilánime, corrupta y familisterial Concertación, lo que en absoluto significaba entregar un cheque en blanco a los ‘coroneles' aliancistas, como supusieron muchos dirigentes de ese bloque ultra neoliberal.
Hoy, esos mismos directivos han descubierto que sus pretensiones -en las mayorías ciudadanas y en la sociedad civil toda- experimentan un abierto y creciente rechazo, mayor quizá que el expresado el año 2010 en las urnas contra quienes fueron -durante dos décadas- verdaderos ‘mayordomos' de los intereses económicos y políticos del imperio estadounidense en América del Sur.
Una decena de transnacionales adueñadas de nuestros recursos mineros -bajo el cobijo de gobiernos entreguistas (Concertación) y predadores antichilenos (Alianza)- se llevarán este año más de US$40.000 millones líquidos como ganancias reales totales fuera de nuestro país, dejando apenas US$4.700 millones en impuestos. Si Chile cobrara los impuestos que cobran a sus transnacionales (petróleo) países como Venezuela o Noruega, esa escuálida cifra se multiplicaría por 5-7 veces. De nuestra principal riqueza, el COBRE y sus metales preciosos asociados, que produce US$60.000 millones/año de ganancias, sólo US$20.000 millones quedan en manos del Estado de Chile, y de ellos el 80% los aporta la estatal CODELCO, que apenas produce y posee el 28% del COBRE. Pese a lo mencionado, la derecha predadora y antichilena desea -sin rubor ni vacilaciones- echarle el guante a CODELCO para rifarlo a bajo precio entre los interesados particulares sitos en el extranjero. Si eso no es antipatriotismo, pasa raspando.

Pero, las cosas se le han complicado a los talibanes neoliberales, ya que la juventud despertó y ha alzado manos y lienzos exigiendo una educación de calidad, laica, republicana, gratuita...así como impetra también cambios profundos en el poder legislativo y en la propia Constitución Política. Con el clamor juvenil se acabó la modorra que embargaba al resto de la sociedad, y hoy el 80% de los chilenos forma cuerpo junto a los estudiantes. El sistema cruje, el temor encoje el alma de los predadores y la sociedad de derechistas y mayordomos observa con pavor que sus privilegios, corruptelas, demagogias y nepotismo se encuentran, por primera vez en 38 años, en riesgo real de ser abatidos a golpe de cánticos, paros, huelgas y danzas.
Entonces, para salvar el pellejo de sus prebendas y vida fácil, algunos antiguos mayordomos concertacionistas sacan de su chistera un último recurso con la esperanza de poder marear nuevamente a la masa. "Formemos un Frente Amplio contra la derecha clasista y antichilena", gritan casi con devoción mística. Pero, ¿un Frente ‘Amplio' donde tengan cabida los guarapos y esperpentos que traicionaron a la gente, vendieron el país a manos privadas y realizaron todos los esfuerzos posibles para que no hubiese jamás justicia verdadera aplicada a los asesinos y torturadores de la época dictatorial? ¿Aceptar en un ‘Frente Amplio' a los mismos que desplumaron a la nación y regalaron el futuro de ella a empresas expoliadoras que obtuvieron fácil y casi gratuitamente todos nuestros recursos naturales, como el cobre, los bosques y las aguas? ¿Formar un Frente Amplio con esos ladrones y corruptos para permitirles, más temprano que tarde, reinstalarse en La Moneda y retomar su deleznable rol de mayordomos de la derecha y de Estados Unidos, como lo hicieron, entre otros, Aylwin, Lagos, Frei, Bachelet, Insulza, Pérez Yoma, Bitar, Eyzaguirre, Velasco, Estévez, etcétera?
Poca duda cabe que la misma derecha fundamentalista se encuentra a la espera de la formación de ese mentado Frente, conformado por cierto -en lo principal y en su directiva- por los ‘mayordomos' que cuentan con autorización de EEUU, de Casa Piedra y de la Alianza. Si la idea de esos hipócritas concertacionistas no funciona, es un hecho de la causa que la administración actual, encabezada no ya por Piñera sino por quien tiene verdaderamente el poder (la cofradía UDI y algunos adláteres de Renovación Nacional), dará campo libre a las intenciones de los sectores más duros de esa coalición empresarial extranjerizante: ¡el golpe de estado blando!
No por nada ciertos dirigentes derechistas se han encargado de lanzar declaraciones públicas altamente odiosas, clasistas e incluso antidemocráticas cuando se refieren a las movilizaciones estudiantiles, a las impetraciones del mundo sindical, y a cualquier demanda de la sociedad que vaya en contra del lucro, la brecha económica y/o el sistema binominal. Los dichos de Carlos Larraín, Pablo Longueira, Pablo Zalaquett, Ena von Baer, Alberto Cardemil, Iván Moreira, Andrés Chadwick y Evelyn Mathei apuntan en la misma dirección: lograr que la gente se enfurezca, se tome las calles y se produzcan hechos de violencia y desmanes mayores que, por cierto, permitirían al gobierno (ergo, a la sociedad duopólica binominal) solicitar al Congreso "suspensión de las garantías constitucionales", establecer estado de emergencia, sacar militares a las calles, decretar toque de queda y prohibir la libre circulación de prensa, pensamientos y personas.

De esa forma, la sociedad duopólica y sus patrones empresariales gobernarían a fuerza de decretos-ley restableciendo una sólida y enmarañada red mediante la cual quedaría el sistema amarrado y solidificado durante otros 30 años, privilegiando en exclusiva a los mismos que hoy dicen, desde La Moneda y el Congreso, ‘defender la democracia'. Entre la espada y la pared...allí está no sólo el pueblo sino Chile entero, Chile como país, como nación e incluso como territorio, pues mientras no exista una izquierda fuerte, seria, cohesionada y con programa conocido, Damocles mantendrá su arma pendiendo sobre nuestras cabezas. Como siempre, es el pueblo quien tiene las armas democráticas y pacíficas para echar abajo estos muros que si bien no son los de Jericó, sí lo son de odiosidades, clasismo e injusticias. Los estudiantes han dado un ejemplo de unidad y lucha...ahora le corresponde al resto de la sociedad hacer lo mismo.
Arturo Alejandro Muñoz




SALVADOR ALLENDE GOSSENS

Los OPORTUNISTAS DE SIEMPRE dijo
Si el oportunismo fuese un ramo académico, todos estaríamos presenciando sin inscripción previa ni cancelación de matrícula una clase magistral, con los mejores seminaristas y exponentes. Lo mejor es que para cursar el ramo no se necesita nada más que prender el televisor o ver los diarios… o las redes sociales, donde es mucho más interesante aún profundizar en la materia.
Entiendo después de cada una de las declaraciones y conferencias de prensa, que se quiere dañar al Gobierno de cualquier manera, porque durante 20 años la Concertación no logró dar soluciones a lo que ahora supuestamente es su bandera de lucha. Se tratan de mezclar con los estudiantes apoyándolos y se alinean con cualquiera que levante la voz contra el Gobierno. Quedó en vergonzosa evidencia en la marcha de la CUT. Ahora, algunos de los que estaban seguros de que un paro de dos días era lo correcto, ya no lo están tanto. Fue un paro para los vándalos. Convengamos además que la CUT solo logró sostenerse con los siete de cada diez que eran estudiantes y lo más seguro es que los otros 3, que eran adultos, eran sus padres y apoderados. Un fracaso por donde quiera verse.
Lo preocupante es que no hay líderes a la altura para lo que hoy está ocurriendo en Chile, donde los estudiantes y ciudadanos están hablando con fuerza y claridad, pero siguen las malas formas de hacer política: cómo le hago daño al otro para yo estar arriba. Ya basta y adiós con los oportunistas.
Pero los estudiantes también deben avanzar. La frase “yo tengo LA razón”, tan usada en los políticos y tan bien denostada por los mismos estudiantes a través de las movilizaciones y con la insistencia de tener espacios para decidir, parece entrar en sus bocas y en acciones que los alejan de sus propósitos. Y así, marchan junto a la CUT.
Qué duda cabe que en nuestro aparato estatal, e insisto, en el Estado, hay graves problemas y por favor, que nadie se lave las manos, menos ahora, con ciudadanos despiertos y ávidos de trasformaciones, insatisfechos de quienes hablan por hablar, y peor aún, cansados de que la vuelta de chaqueta sea evidente por un voto.
Ahora bien, cuidado, las ambiciones no son en blanco o negro, y una conversación no puede iniciarse sin tener ganas de conversar. Uno sabe que nada se transforma de la noche a la mañana, menos sin voluntades y sin consensos.
Los estudiantes nos han dibujado sueños necesarios, pero deben entender que un buen sueño se disfruta y alcanza despierto, en el momento que abrimos los ojos… que la soberbia no se nos meta por las uñas, y con todo lo que necesita ser abierto en un completo estanco.
Que un buen ejemplo, que un mensaje necesario como el que hoy han puesto en la sociedad los estudiantes, no termine en oportunismo si no en una real oportunidad.
31 Agosto 2011 | 04:04 PM