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15 Julio 2010

LAS INÉDITAS CINTAS DE NIXON SOBRE CHILE Y ALLENDE: EL LENGUAJE DEL IMPERIO

  

Acaba de conocerse el contenido de las grabaciones secretas de las conversaciones sobre Chile entre el ex Presidente Richard Nixon y su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger. Las cintas dan cuenta del grosero lenguaje con el que tramaban el derrocamiento de Salvador Allende, a quien trataban de "hijo de puta" y decían que querían "patear su trasero". Aunque impreciso en las fechas, uno de los diálogos podría constituir el primer reconocimiento del rol de la CIA en el asesinato del general René Schneider.

"Es un estado fascista", declaraba el Presidente Richard Nixon durante una conversación sobre Chile en el Salón Oval de la Casa Blanca. No hablaba sobre el Chile del sangriento régimen del general Augusto Pinochet. Al contrario, él y su consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, se estaban quejando por el triunfo de la coalición de Salvador Allende, la Unidad Popular, en las elecciones municipales de abril de 1971. La única forma en la cual parecían capaces de comprender la creciente popularidad de Allende era comparar al Presidente chileno -un socialista de toda la vida- con Adolf Hitler. "Esto es como una estrategia alemana", le dijo Kissinger a Nixon el 6 de abril de 1971, durante un encuentro de una hora. Algunas semanas más tarde, el sistema secreto de grabación de Nixon registró a Kissinger sugiriendo que los chilenos "están actuando en esto como actuaban los nazis con el Reichstag".

Casi 40 años después de que fueran subrepticiamente grabadas, las cintas de Nixon siguen siendo un regalo a la espera de ser entregado a historiadores y a estudiantes de historia. El sistema de grabación se hizo conocido por la infame conversación sobre el escándalo de Watergate, cuando fueron descubiertas y llevaron a la renuncia de Richard Nixon, ante un inevitable impeachment (juicio político).

Pero las grabaciones de Nixon, 3.700 horas de conversaciones que mayoritariamente tuvieron lugar en el Salón Oval durante un periodo de 883 días, entre febrero de 1971 y mediados de julio de 1973, también corresponden a la mayor parte del tiempo en que Salvador Allende fue el Presidente de Chile constitucionalmente electo. Y capturaron las voces sin maquillaje, a veces histriónicas, de un presidente imperialista y sus más altos asesores refiriéndose a Allende como "hijo de puta", discutiendo cómo "patear su trasero" y "remover" a Allende.

Esta semana, en Estados Unidos un grupo de historiadores y ex funcionarios del Departamento de Estado, conocido como nixontapes.org, publicó casi 100 páginas de transcripciones y enlaces a audios reales de Nixon, Kissinger, el secretario del Tesoro John Connally y otros altos funcionarios discutiendo sobre Chile. Las grabaciones y transcripciones nos permiten convertirnos en una mosca en el muro que escucha a los más poderosos funcionarios del país más poderosos del mundo discutir qué hacer con un pequeño país de América Latina que desafiaba la hegemonía política y económica de Estados Unidos. A pesar de que todas las referencias a las intervenciones encubiertas que llevaba a cabo la CIA para desestabilizar a Allende permanecen clasificadas (y borradas de las grabaciones) las discusiones que ahora pueden escucharse son un ejemplo de la mentalidad imperialista del Presidente y sus hombres.

El problema de la expropiación

De acuerdo a las transcripciones de las cintas, nada parece haber molestado tanto a Richard Nixon como la decisión del gobierno de Allende de iniciar la nacionalización de las empresas estadounidenses que habían dominado la economía chilena por décadas. Nixon creía que la respuesta de Estados Unidos debía ser cortar a Chile todos los créditos bilaterales, incluyendo los préstamos bancarios para exportaciones e importaciones, bloquear los créditos multilaterales y evitar que Chile renegociara su deuda externa. "Quiero que sepas", le dijo Nixon a Kissinger, "que no quiero hacer nada por Chile. Nada".

El Departamento de Estado, que era más sensible a las leyes internacionales y a las obligaciones de Estados Unidos con los organismos multilaterales, no estuvo de acuerdo. Pero Nixon encontró un fuerte aliado en su conservador secretario del Tesoro John Connally, quien le dijo que si Washington no se paraba frente a Allende, otros países de América Latina empezarían a nacionalizar negocios estadounidenses. La posición de Connally, le dijo Nixon a Kissinger en una reunión del 11 de junio de 1971, era que "el efecto en el resto de Latinoamérica, sin importar lo que escuchemos desde el Departamento de Estado y el resto, va a ser malo para nosotros, dejar de molestar a los chilenos y ser tan delicado con ellos". Adicionalmente, continuó Nixon, "en lo que a la opinión pública americana concierne, los americanos mueren de ganas de que golpeemos a alguien en el trasero".

"Mis convicciones sobre esto son muy fuertes", afirmó Nixon. "Todo lo que hacemos con el gobierno chileno será observado por otros gobiernos y grupos revolucionarios en América Latina como una señal de que lo que pueden hacer y salirse con la suya. Por lo tanto, tiendo a estar en contra de hacer cualquier cosa por ellos". A medida que la reunión seguía, Nixon dijo a Kissinger y Connally: "quizás deberíamos encontrar un lugar para golpear a alguien en el trasero".

Luego los tres discutieron sobre Salvador Allende, transformando su esfuerzo por evitar una confrontación con Washington en una suerte de esquema deliberado:

Nixon: Oh, maldita sea, John, [Allende] es inteligente.

Kissinger: ...muy inteligente.

Nixon: Es cierto.

Connally: Muy inteligente.

Kissinger: Entonces-

Connally: Incluso muy duro.

Kissinger: -Mirando el registro, él-esto debe servir a su propósito de que no haya enfrentamiento [con EE.UU.].

Nixon: Eso es correcto.

Sólo unos meses más tarde, luego de que Allende decidiera crear un "impuesto al exceso de ganancias" a las compañías mineras Annaconda y Kennecott y no pagar compensaciones por nacionalizar sus minas, el 5 de octubre de 1971 Nixon dijo a Kissinger: "He decidido remover a Allende". Connally puso entonces el tema de un golpe: "...y lo único que usted puede esperar es tenerlo derrocado y, en el intertanto, usted puede lograr su punto para probar, a través de sus acciones en su contra... que lo que está cuidando son los intereses de Estados Unidos". Para Nixon, Estados Unidos había finalmente encontrado "un tipo al que podemos golpear". Urgió a sus asesores a "entregarnos un plan. Los voy a golpear".

"Todo vale en Chile. Golpeen sus traseros, ¿ok?", instruyó Nixon a Kissinger al final de la reunión. "De acuerdo", respondió Kissinger.

El asesinato de Pérez Zujovic

El 8 de junio de 1971, el ex ministro del Interior Demócrata Cristiano, Edmundo Pérez Zujovic, fue acribillado en un descarado asesinato político. En Chile, su asesinato evocó el reciente recuerdo del golpe respaldado por la CIA en contra del comandante en jefe chileno René Schneider, menos de nueve meses antes, cuando la CIA había intentado bloquear el juramento presidencial de Allende creando un "clima de golpe". En Washington, la transcripción de las cintas desclasificadas revelan que Nixon, Kissinger y el más alto asesor de la Casa Blanca, H.R. Haldeman, tenían un interés particular en la reacción chilena al asesinato de Pérez Zujovic y se les puede escuchar bromeando sobre la situación:

Kissinger: Los hijos de puta nos están culpando a nosotros.

Haldeman: ¿Culpando a la CIA? [risas]

Kissinger: Están culpando a la CIA

Nixon: ¿Y por qué demonios lo habríamos asesinado?

Kissinger: Bueno, primero, no pudimos. Estamos-

Nixon: Sí.

Kissinger: La CIA es muy incompetente para hacerlo. Recuerde-

Nixon: Seguro, esa es la mejor parte...

Kissinger: -Cuando trataron de asesinar a alguien, tomó tres intentos-

Nixon: Sí.

Kissinger: -y después de eso vivió tres semanas.

Aquí, Kissinger parece estar refiriéndose, y por primera vez realmente admitiendo, al rol de la CIA en el asesinato del general Schneider. Después de varios intentos abortados de un grupo de militares en retiro y oficiales activos que habían recibido armas y fondos de la CIA, Schneider fue interceptado y le dispararon camino al trabajo el 22 de octubre de 1970. Murió tres días más tarde -no tres semanas, como decía Kissinger-, producto de las heridas.

De acuerdo a las grabaciones, la conversación giró luego hacia cómo la administración Nixon podía transformar el asesinato en una oportunidad para golpear a Allende. El gobierno de la Unidad Popular, informó Kissinger al Presidente, había usado el asesinato de Pérez Zujovic para "imponer le ley marcial y para realizar un fuerte ataque contra nosotros". La respuesta del Presidente: "Entonces vamos a darle-dejémosle que lo sientan". Como era de esperar, Kissinger estuvo de acuerdo. "Creo que debemos usarlo como un pretexto". Más adelante en la conversación, Nixon y Kissinger infirieron que la gente de Allende estaba detrás del asesinato como una maniobra política para ayudar a consolidarlo; estuvieron de acuerdo en que "el asesinato prueba" que Allende estaba "avanzando hacia un gobierno de un solo partido lo más rápido posible"

"Creo que este tipo está tomando el dominio completo de ese país", declara incorrectamente Nixon. "Déjenme decir que en todas las futuras acciones hacia Chile prefiero la línea más dura".

** ** **

Desafortunadamente para el bien de la historia, al momento en que Allende fue derrocado el 11 de septiembre de 1973, Nixon ya había apagado su grabadora del Salón Oval. En julio de ese año, durante las dramáticas audiencias del caso Watergate en el Congreso, un asesor de la Casa Blanca reveló la existencia del sistema de grabación secreto. El Congreso inmediatamente exigió que la Casa Blanca entregara todas las cintas; Nixon reclamó "privilegio ejecutivo" y se negó. Sólo después de que la Corte Suprema sentenciara que no podía esconderlas más de las autoridades legales, el Presidente entregó las cintas. Éstas revelaron que había mentido sobre su rol en el "asalto" a la sede del Partido Demócrata en el edificio Watergate, lo que forzó su posterior renuncia.

Sin embargo, otro sistema de grabación secreto no fue detectado y se mantuvo operativo: el de Henry Kissinger. El 16 de septiembre de 1973, el sistema de grabación de Kissinger registró su primera conversación telefónica con Nixon después del golpe en Chile. Su conversación (desclasificada por petición de mi organización) captura sus actitudes mientras un régimen verdaderamente fascista consolidaba el poder a través del derramamiento de sangre en Chile:

Kissinger: La cosa en Chile se está consolidando y por supuesto los periódico están balando porque un gobierno pro comunista fue derrocado.

Nixon: ¿No es eso algo? ¿No es eso algo?

Kissinger: Quiero decir en vez de estar celebrando-en el periodo de Eisenhower habríamos sido héroes

Nixon: Bueno nosotros no-como sabes-nuestra mano no aparece en ésta siquiera.

Kissinger: Nosotros no lo hicimos. Quiero decir que los ayudamos. [referencia a la CIA borrada] creó las mejores condiciones posibles.

Nixon: Eso es correcto. Y esa es la forma en que se va a jugar. Pero escucha, mientras la gente está preocupada, déjame decir que no se van a comprar esta basura de los liberales esta vez.

Kissinger: Absolutamente no.

Nixon: Ellos saben que es un gobierno pro comunista y así son las cosas.

Kissinger: Y pro Castro.

Nixon: ...Olvidémonos de lo pro comunista. Era un gobierno anti americano durante todo el tiempo.

*NOTA: En los diálogos, los guiones largos (-) al final de una frase denotan interrupciones, mientras que cuando aparecen en el medio de una frase significa que uno de los interlocutores recomenzando una frase o una oración incompleta.
Todas las grabaciones pertenecen al sitio nixontapes.org

*Peter Kornbluh es autor Pinochet: Los Archivos Secretos. (Barcelona: 2004) Dirige el "Chile Documentation Project" en la organización sin fines de lucro National Security Archive en Washington D.C.

 

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Doscientos años invadiendo y arrasando territorios ajenos, robando recursos de los demás, asesinando a destajo, masacrando y expoliando, tornan imposible aceptar  que el ‘pueblo norteamericano’ sea inocente ante tales tropelías.

Doscientos años invadiendo y arrasando territorios ajenos, robando recursos de los demás, asesinando a destajo, masacrando y expoliando, tornan imposible aceptar que el ‘pueblo norteamericano’ sea inocente ante tales tropelías. dijo

EN PRIMER LUGAR, a objeto de dejar las cosas claramente establecidas, confieso que no soy comunista, tampoco terrorista, ‘bombero loco’ ni anarquista caótico. Más bien soy ideológicamente cercano –muy cercano- al Radicalismo chileno, ya que siempre he defendido e impulsado a la República como única forma civilizada de gobierno. Y al mencionar a aquel “radicalismo chileno”, entiéndase que hago referencias a ese viejo, democrático, criollo y exitoso radicalismo de la época del Frente Popular, cuando Pedro Aguirre Cerda y Juan Antonio Ríos enseñaron a Chile cómo debía ser administrada una nación.

Todo lo expresado no tiene otro fin que establecer con meridiana certeza una verdad sólida: mi posición y actitud anti norteamericana no se desglosa de una (en mi caso) inexistente ideología marxista en lo político sino, simple y claro, de lo que ha registrado la Historia, la indesmentible, fría y certera Historia.

La razón asiste completamente a quienes aseguran que el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica ha sido siempre invasor, ladrón y genocida, características que definen el insaciable apetito de poder que consume al pueblo y a los dirigentes de ese país, así como explica también el elevado nivel de destrozo y deterioro del medio ambiente que el capitalismo hiper industrializado estadounidense impetra para subsistir como ‘patrón del planeta’.

Un rápido y escueto recorrido por la Historia de los últimos doscientos años puede mostrarnos (y demostrarnos) el indesmentible espíritu corsario, genocida y racista que distingue a la nación del Tío Sam. Es una ruta manchada de sangre inocente, de tejidos humanos deshilachados a fuerza de masacres ordenadas desde Washington, y de gritos libertarios apagados por el ruido de la metralla y del cañón…todo ello administrado por los norteamericanos, ejecutado por los norteamericanos y en beneficio exclusivo de los norteamericanos.

LA AGENDA DEL TERROR

Año 1846: el estado mexicano de Tejas (Texas) solicita el apoyo del gobierno y del ejército de EEUU para independizarse de México y, luego, anexarse al país norteño. Desde Washington se ordena el apoyo con dinero, soldados y armas a la solicitud delos tejanos que, en un porcentaje significativo, eran ‘gringos’ asentados en ese estado mexicano.

Año 1848: El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado entre México y los Estados Unidos el 2 de febrero de 1848, al final de la Guerra de Intervención Estadounidense, estableció que México cedería casi la mitad de su territorio, que comprendía la totalidad de lo que hoy son los estados de California, Arizona, Nevada y Utah y parte de Colorado, Nuevo México y Wyoming.

En 1898: Estados Unidos declara la guerra a España e invade las dos últimas posesiones coloniales hispanas: Filipinas y Cuba. Independizadas ambas de la corona europea, pasan a ser verdaderos “estados cautivos” dirigidos por los gobernantes sitos en Washington.

Año 1934: El presidente cubano Ramón Grau San Martín fue derrocado por un golpe de estado urdido por el entonces coronel Fulgencio Batista y por el Embajador norteamericano en La Habana, Jefferson Caffery. Gracias a ese cuartelazo y al automático reconocimiento de la Casa Blanca, fue impuesto como Presidente de la República de Cuba el coronel Carlos Mendieta (1934-1937). A pesar de que durante su mandato formalmente se anuló la Enmienda Platt, Mendieta firmó el Tratado que le posibilitaba a Estados Unidos mantener de manera indefinida la ocupación militar estadounidense del territorio cubano donde aún está enclavada la mal llamada “Base Naval de Guantánamo”.

Año 1944: Unidades de la Marina de Guerra estadounidense bloquean el puerto de Buenos Aires con el propósito de obligar al gobierno surgido de la contradictoria Revolución militar de 1943 (en el que ocupaba prominentes posiciones el entonces coronel Juan Domingo Perón), a romper sus relaciones diplomáticas y a declararle la guerra a las potencias integrantes del Eje Berlín-Roma-Tokio. El bloqueo se levantó cuando el Jefe de la Junta Militar argentino, general Pedro Ramírez, decidió romper sus relaciones diplomáticas con Alemania, Italia y Japón.

1944-45, Nicaragua: Paralelamente, y en contubernio con el Embajador norteamericano en Managua, Arthur Bliss Lane, el general Anastasio Somoza García, entonces Jefe de la Guardia Nacional formada por Estados Unidos, ordenó el asesinato de Augusto César Sandino y la sanguinaria destrucción de la cooperativa sandinista de Wililí. Nicaragua era ya, sin lugar a duda ninguna, territorio ocupado y explotado por el capitalismo norteamericano a través de las armas y de la imposición de u dictador colocado allí por la gente de Washington.

1948: El presidente Truman envía la primera misión de entrenamiento militar a El Salvador.

1950: El plan Ajax (norteamericano, por cierto) permite el derrocamiento del presidente Mussadegh de Irán.

En 1950-1953: Dwigth Eisenhower, presidente de USA, interviene en la guerra entre Corea del Norte y Corea del Su con el propósito de “evitar la propagación del comunismo en Asia” (lo que, obviamente, nunca logró).

1953-1954: El presidente Eisenhower aprueba y ejecuta la operación P.B. Success para derrocar el presidente Jacobo Arbenz de la República de Guatemala.

En 1959 hasta 1975: Eisenhower, Kennedy, Johnson , Ford y Nixon, invirtieron miles de miles de millones de dólares en armas, soldados y tecnología para derrotar a Vietnam del Norte y al Vietcong en la antigua Indochina. Allí encontraron el fracaso y la tumba, pero asesinaron a más de un millón de vietnamitas con los bombardeos indiscriminados y el uso genocida del NAPALM.

Abril 1961: el gobierno de J.F.Kennedy, junto a exiliados cubanos de extrema derecha ycientos de mercenarios ingleses, norteamericanos y australianos, son derrotados completamente por las fuerzas armadas populares de Cuba en Bahía Cochinos, haciendo fracasar la invasión norteamericana a la isla.

En 1965: se efectúa la invasión de la República Dominicana por los Estados Unidos bajo el nombre de “Operación Power Pack”. La intervención yanqui terminó el año 1966 una vez que Washington comprobó que el gobierno títere impuesto por los intereses norteamericanos estaba firme.

En octubre de 1983: en Grenada, por órdenes de Ronald Reagan fueron masacrados decenas de granadinos. Aquella fue una de las más sangrientas invasiones realizadas por el Imperio norteamericano contra una nación virtualmente indefensa, como las lanzadas antes y después contra Nicaragua, República Dominicana, Panamá, Haití y otros países caribeños, al desplegar la fuerza de más de 6.000 "marines" con apoyo aéreo, naval y terrestre contra una de las más pobres y pequeñas naciones del mundo, utilizando la excusa de proteger las vidas de unos 400 estudiantes estadounidenses que se hallaban en la isla

El 20-12-1989 : los yanquis invaden Panamá con la excusa de atrapar a Noriega y ‘recomponen’ violentamente un cuadro político favorable a USA antes de que se produjese la entrega del canal al pueblo panameño, tal como estaba acordado oficialmente desde hacía décadas.

En 1982, USA junto a Israel invaden El Líbano para, según ellos, combatir a Hezbollah, pero el interés no era otro que dominar toda la zona y apoderarse de las rutas del petróleo.

20 de marzo del 2003, USA junto a sus aliados ingleses, españoles y franceses invade Irak persiguiendo a Sadam Hussein y…obvio, al petróleo.

Año 2010: los capitalistas, militares y políticos norteamericanos obtienen ‘pacíficamente’ el ingreso de sus tropas a territorio sudamericano, específicamente a Colombia, desde donde comenzarán a “crear conflictos internos” en las naciones vecinas para, finalmente, invadir y apoderarse del petróleo y gas natural existente en Venezuela y en la Amazonía brasileña.

Y AUN HAY QUIENES ACEPTAN ESTAS MASACRES

En realidad, podríamos llenar páginas y páginas contabilizando las invasiones norteamericanas en el planeta, desde 1830 a la fecha,pero igualmente quedaríamos corto en nuestro recorrido, pues sería de mal gusto histórico dejar sin mención las ocasiones en que Washington metió sus garras en diferentes países con el único propósito de imponer -por la fuerza de las armas y/o del dinero-gobiernos yanaconas, serviles a los mandatos gringos y fácilmente corruptibles (porque ello, cuando a Washington le resultase necesario, podía usarse ‘legal y moralmente’ contra el ex aliado, como ya aconteció a asesinos de la talla de Sadam Hussein y Augusto Pinochet).

En la retina de cualquier estudioso del tema, quedan adheridas las trágicas secuencias vividas por hermanos latinoamericanos en Puerto Rico, Guatemala, Honduras, República Dominicana, Cuba, México, Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile…, naciones en las que los gobiernos de Estados Unidos, a sangre, fuego y hambrunas, impusieron gobernantes tiranos como Leonidas Trujillo, los Somoza, Batista, Muñoz Marín, Geisel, Garrastazú Medici, Bordaberry, Stroessner, Banzer, Videla, Pinochet, y un largo e interminable etcétera que aterra.

Esto, en América…pues si revisásemos lo acontecido en otros continentes, como África y Asia, deberíamos concluir necesariamente en una opinión de consenso: los yanquis son asesinos, ladrones, racistas y expoliadores, habiéndose convertido ya en la que quizá sea la peor plaga conocida por la Humanidad…y como tal debería ser enfrentada.

La lista de genocidios, robos, expoliaciones, invasiones, bombardeos, apropiaciones, asesinatos selectivos, intromisiones en la política de los demás, etc., etc., es tan larga que sorprende encontrar personas supuestamente cultas e informadas que sigan creyendo en las falacias explicitadas por los dirigentes norteamericanos y por sus aliados expansionistas (Inglaterra, España, Francia, Israel).

Los sudamericanos, específicamente nosotros los chilenos y nuestros hermanos de Venezuela, Argentina y Bolivia, deberán poner sus barbas en remojo ya que el genocida yanqui se encuentra asentado a escasos kilómetros, en Colombia (por obra y gracia de un mandatario de apellido Uribe, cipayo de Washington y socio de transnacionales de dudosa actividad).

Desde las tierras colombianas, los invasores gringos miran con sus apetitos insaciables las extensas llanuras venezolanas y los ricos pozos petrolíferos de la costa llanera, las selvas de la amazonía, los minerales andinos y, cómo no, la reserva de agua dulce más grande del planeta, ubicada en la Patagonia chileno-argentina.

Y luego de saber todo esto, ¿alguien querrá preguntar por qué cada vez hay menos gente en el mundo que ame, quiera o respete a los yanquis?

Arturo Alejandro Muñoz

15 Julio 2010 | 04:06 AM

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Nuevo Quijote mundo podrido necesita a gentil caballero... Lo sé ;pero yo tengo predilecciones por las grandes ideas, y aunque la literatura se me ofrece con grandes vacilaciones y dudas, prefiero no hacer nada. Tengo un concepto dramático de la vida, y romántico; no me corresponde lo que no me llega profundam...ente a mi sensibilidad. (…) Como ciudadano, soy hombre tranquilo, enemigo de leyes, gobiernos e instituciones establecidas. Tengo repulsión por el burgués, y me gusta la vida de la gente intranquila e insatisfecha, sean éstos artistas o criminales. Porque vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de todos no hacen otra cosa que existir. Obviando mis defectos, la mayor de mis virtudes pueden ser la generosidad, la humildad y el saber escuchar con atención al interlocutor, tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor. Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente. También la sinceridad. Soy persona paciente de carácter afable y trabajo para convertir mi tiempo en éxito (no me gusta perder el tiempo con cualquiera). Como mala persona soy un completo desastre. Hay montones de gente que afirman que no he hecho nada malo en toda mi vida. Por supuesto sólo se atreven a decirlo a mis espaldas... Me convencí ahora que el amor es energía inmortal e indestructible ya que su característica principal radica en regenerar, por está razón siempre tiene la última palabra frente al desamor o la traición. El amor nos permite percibir el aroma de lo invisible, nos muestra la función de la vida. He descubierto, que ser feliz NO es tener una vida perfecta. Que jamás debo desistir de las personas que amo. Jamás desistir de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible… Y creo ser un tipo...especial! Victor Rodriguez O. QUIJOTE Y SANCHO Image and video hosting by TinyPic


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