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26 Junio 2010

ALLENDE, ALLENDE, EL PUEBLO TE DEFIENDE

 

El legado que dejó Allende a su pueblo, fue su vida. Existió aquel momento en que todos escuchábamos por una radio emisora, las últimas palabras de un hombre, de un verdadero hombre, como ha habido pocos, que imponía su serena voz en medio del fuego, la traición y la codicia.

Quiso él con su noble determinación, dejar intacto el honor de los que dedican su vida a luchar por los débiles, por los pobres, por las víctimas de un sistema económico cruel, que fundamenta el estado de pobreza e infelicidad de los que tienen solamente su trabajo que ofrecer, como condición "naturalmente" necesaria, para que los que demandan de él, los "escogidos", tengan garantizada su riqueza y su felicidad.

Así fue como sus sabias palabras en ese trance, contuvieron al pueblo, que por instinto y gratitud, en medio de la desorientación, solo atinaba a desplazarse ciega y masivamente al centro de la ciudad a defender a su gobierno.
 
Ellos iban al sacrificio, puesto que conociendo él a los mandos que abrían fuego contra la autoridad del Presidente de la República, sabía bien que el pueblo sería acorralado y masacrado entre los muros de armamento de guerra que los traidores habían levantado de madrugada en las amplias alamedas, en aquella joven primavera asesinada, en nuestra Historia que llena de vergüenza, incrédula, paralizada, encerrada, sólo atinaba mecánicamente a registrar demenciales actos de terror que buscaban la intimidación de los ciudadanos.
 
El presidente Allende no se rindió, y su actitud representa la reserva  moral de un país, representa el estado de civilización en que se encontraba el pueblo de Chile, que por esos tiempos ejercía la democracia que aún no conocemos, y se comportaba como una respetada y generosa república que estaba permitiendo que los trabajadores accedieran al poder, nacionalizando las riquezas naturales para el futuro de su pueblo, asegurándoles mediante gestión del Estado, acceso a una buena calidad de educación y salud.

De manera que el ejemplo de Allende, es para todos. Para sus seguidores, sus adversarios y sus enemigos. Ejerció una política que privilegiaba por sobre todas las cosas los principios, respetaba la democracia, y respetaba los derechos del pueblo, puesto que sabía que Chile era de todos y se proponía garantizarlo.
 
Hoy, cuando su imagen es reducida a una estatua de metal en la plaza que fue pisoteada por los tanques de la insurrección, cuando se le rodea de una silenciosa comparsa de ex conjurados, de un ridículo séquito de pálidos e indeseables ex-mandatarios.
 
Cuando se ejerce una política cuyo único norte es facilitar los negocios, cuando la brecha de diferencias en el ingreso de las personas es de las más vergonzosas del planeta, cuando se entrega las riquezas naturales a capitales extranjeros, cuando se conjura un acuerdo para desnacionalizar el cobre sin el cual Chile no sería lo que es hoy, cuando la propia infancia se toma las calles porque les han liquidado la calidad de su educación, cuando se contamina el medio ambiente sin parangón en la Historia de Chile, cuando de apalea y tergiversa a la población originaria, cuando se acorrala a los pobres en poblaciones marginales y con un salario  que los deja afuera del consumo mínimo para vivir con decencia.
 
Cuando se niega mil veces a Allende.
 
Cuando la fuerza de los hechos no le da cabida al pueblo, negándole su participación en el juego democrático, cuando es indispensable una Asamblea Constituyente que ponga de acuerdo a los chilenos.
 
Entonces, el pueblo vuelve a entonar: Allende, Allende, el pueblo te defiende.
 
Esa defensa, es la defensa a su ideario que está escrito en sus palabras, en su actitud, en su ejemplar historia política. Es la defensa de las ideas que sus formales sucesores han desechado, es la necesaria e impostergable creación de un nuevo referente político que reorganice a la Izquierda. Un referente que sea la unidad de los trabajadores, estudiantes, indígenas, medioambientalistas y de todos aquellos hombres de buena voluntad.
 
¡Allende vive, viva Allende!

 escrito por René Dintrans

 

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SALVADOR ALLENDE:DISCURSO DE LA VICTORIA

SALVADOR ALLENDE:DISCURSO DE LA VICTORIA dijo

Con profunda emoción les hablo desde esta improvisada tribuna por medio de estos deficientes amplificadores. ¡Qué significativo es –más que las palabras- la presencia del pueblo de Santiago que, interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, se congrega para reafirmar la victoria que alcanzamos limpiamente el día de hoy, victoria que abre un camino nuevo para la patria, y cuyo principal actor es el pueblo de Chile aquí congregado! ¡Qué extraordinariamente significativo es que pueda yo dirigirme al pueblo de Chile y al pueblo de Santiago desde la Federación de Estudiantes! Esto posee un valor y un significado muy altos.

Nunca un candidato triunfante por la voluntad y el sacrificio del pueblo usó una tribuna que tuviera mayor trascendencia, porque todos lo sabemos: la juventud de la patria fue vanguardia en esta gran batalla, que no fue la lucha de un hombre, sino la lucha de un pueblo; ella es la victoria de Chile alcanzada limpiamente esta tarde.

Yo les pido a ustedes que comprendan que soy tan solo un hombre, con todas las flaquezas y debilidades que tiene un hombre; y si pude soportar -porque cumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu de venganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal y que se lo debo a radicales, socialistas, comunistas, socialdemócratas, a gentes del MAPU y del API, y a miles de independientes. Se lo debo al hombre anónimo y sacrificado de la patria; se lo debo a la humilde mujer de nuestra tierra. Le debo este triunfo al pueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre.

La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro, y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de la Unidad Popular.

Lo dije: No tenemos ni podríamos tener ningún propósito pequeño de venganza. Sería disminuir la victoria alcanzada. Pero si no tenemos un propósito pequeño de venganza, tampoco, de ninguna manera, vamos a claudicar, a comerciar el programa de la Unidad Popular, que fue la bandera del primer gobierno auténticamente democrático, popular, nacional y revolucionario de la historia de Chile.

Dije, y debo repetirlo: Si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria.

Pero yo sé que ustedes, que hicieron posible que el pueblo sea mañana gobierno, tendrán la responsabilidad histórica de realizar lo que Chile anhela para convertir a nuestra patria en un país señero en el progreso, en la justicia social, en los derechos de cada hombre, de cada mujer, de cada joven de nuestra tierra.

Hemos triunfado para derrotar definitivamente la explotación imperialista, para terminar con los monopolios, para hacer una seria y profunda reforma agraria, para controlar el comercio de importación y exportación, para nacionalizar, en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile, creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo.

Por eso, esta noche, que pertenece a la historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionante reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de las fronteras de la propia patria.

Para los que están en la pampa o en la estepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante o industrial, para el hombre y la mujer de Chile, para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la gran tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es ser para ustedes el compañero presidente.

Han sido el hombre anónimo y la ignorada mujer de Chile los que han hecho posible este hecho social trascendental. Miles y miles de chilenos sembraron su dolor y su esperanza en esta hora que al pueblo pertenece. Y desde otras fronteras, desde otros países, se mira con satisfacción profunda la victoria alcanzada. Chile abre un camino que otros pueblos de América y del mundo podrán seguir. La fuerza vital de la unidad romperá los diques de las dictaduras y abrirá el cauce para que los pueblos puedan ser libres y puedan construir su propio destino.

Somos lo suficientemente responsables para comprender que cada país y cada nación tiene sus propios problemas, su propia historia y su propia realidad. Y frente a esa realidad serán los dirigentes políticos de esos pueblos los que adecuarán la táctica que deberá adoptarse. Nosotros sólo queremos tener las mejores relaciones políticas, culturales, económicas, con todos los países del mundo. Sólo pedimos que respeten -tendrá que ser así- el derecho del pueblo de Chile a haberse dado el gobierno de la Unidad Popular.

Somos y seremos respetuosos de la autodeterminación y de la no intervención. Ello no significará acallar nuestra adhesión solidaria con los pueblos que luchan por su independencia económica y por dignificar la vida del hombre en los distintos continentes.

Sólo quiero señalar ante la historia el hecho trascendental que ustedes han realizado, derrotando la soberbia del dinero, la presión y amenaza; la información deformada, la campaña del terror, de la insidia y la maldad. Cuando un pueblo ha sido capaz de esto, será capaz también de comprender que sólo trabajando más y produciendo más podremos hacer que Chile progrese y que el hombre y la mujer de nuestra tierra, la pareja humana, tengan derecho auténtico al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, al descanso, a la cultura y a la recreación.

Pondremos toda la fuerza creadora del pueblo en tensión para hacer posible estas metas humanas que se ha trazado el programa de la Unidad Popular.

Juntos, con el esfuerzo de ustedes, vamos a realizar los cambios que Chile reclama y necesita. Vamos a hacer un gobierno revolucionario.

La revolución no implica destruir, sino construir; no implica arrasar, sino edificar; y el pueblo de Chile está preparado para esa gran tarea en esta hora trascendente de nuestra vida.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos:

¡Cómo hubiera deseado que los medios materiales de comunicación me hubieran permitido hablar más largamente con ustedes, y que cada uno hubiera oído mis palabras, húmedas de emoción, pero al mismo tiempo firmes en la convicción de la gran responsabilidad que todos tenemos y que yo asumo plenamente!

Yo les pido que esta manifestación sin precedentes se convierta en la demostración de la conciencia de un pueblo.

Ustedes se retirarán a sus casas sin que haya el menor asomo de una provocación y sin dejarse provocar. El pueblo sabe que sus problemas no se solucionan rompiendo vidrios o golpeando un automóvil. Y aquellos que dijeron que el día de mañana los disturbios iban a caracterizar nuestra victoria, se encontrarán con la conciencia y la responsabilidad de ustedes. Irán a su trabajo mañana o el lunes, alegres y cantando; cantando la victoria tan legítimamente alcanzada, y cantando al futuro. Con las manos callosas del pueblo consciente y disciplinado podrá realizar.

América Latina y más allá de la frontera de nuestro pueblo, miran el mañana nuestro. Yo tengo plena fe en que seremos lo suficientemente fuertes, lo suficientemente serenos y fuertes, para abrir el camino venturoso hacia una vida distinta y mejor; para empezar a caminar por las esperanzadas alamedas del socialismo, que el pueblo de Chile con sus propias manos va a construir.

Reitero mi reconocimiento agradecido a los militantes de la Unidad Popular; a los Partidos Radical, Comunista, Socialista, Social Demócrata, MAPU y API; y a los miles de independientes de izquierda que estuvieron con nosotros.

Expreso mi afecto y también mi reconocimiento agradecido a los compañeros dirigentes de esos partidos, que por sobre las fronteras de sus propias colectividades hicieron posible la fortaleza de esta unidad que el pueblo hizo suya. Y porque el pueblo la hizo suya ha sido posible la victoria, que es la victoria del pueblo.

El hecho de que estemos esperanzados y felices no significa que vayamos nosotros a descuidar a vigilancia: El pueblo, este fin de semana, tomará por el talle a la patria y bailaremos desde Arica a Magallanes, y desde la cordillera al mar, una gran cueca, como símbolo de la alegría sana de nuestra victoria.

Pero al mismo tiempo, mantendremos nuestros comités de acción popular, en actitud vigilante, en actitud responsable, para estar dispuestos a responder a un llamado, si es necesario, que haga el comando de la Unidad Popular. Llamado para que los comités de empresas, de fábricas, de hospitales, en las juntas de vecinos y en los barrios y en las poblaciones proletarias vayan estudiando los problemas y las soluciones; porque presurosamente tendremos que poner en marcha el país. Yo tengo fe, profunda fe, en la honradez, en la conducta heroica de cada hombre y cada mujer que hizo posible esta victoria. Vamos a trabajar más. Vamos a producir más.

Pero trabajaremos más para la familia chilena, para el pueblo y para Chile, con orgullo de chilenos y con la convicción de que estamos realizando una grande y maravillosa tarea histórica.

¡Cómo siento en lo último de mi fibra de hombre, cómo siento en las profundidades humanas de mi condición de luchador, lo que cada uno de ustedes me entrega! Esto que hoy germina es una larga jornada.

Yo sólo tomo en mis manos la antorcha que encendieron los que antes que nosotros lucharon junto al pueblo y por el pueblo.

Este triunfo debemos tributarlo en homenaje a los que cayeron en las luchas sociales y regaron con su sangre la fértil semilla de la revolución chilena que vamos a realizar.

Quiero antes de terminar, y es honesto hacerlo así, reconocer que el gobierno entregó las cifras y los datos de acuerdo con los resultados electorales.

Quiero reconocer que el jefe de plaza, general Camilo Valenzuela, autorizó este acto, acto multitudinario, en la convicción y la certeza que yo le diera de que el pueblo se congregaría, como está aquí, en actitud responsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetado; respetado en su vida y respetado en su victoria; el pueblo que sabe que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre de este año.

Quiero destacar que nuestros adversarios de la Democracia Cristiana han reconocido en una declaración la victoria popular. No le vamos a pedir a la derecha que lo haga. No lo necesitamos. No tenemos ningún ánimo pequeño en contra de ella. Pero ella no será capaz jamás de reconocer la grandeza que tiene el pueblo en sus luchas, nacida de su dolor y de su esperanza.

Nunca, como ahora, sentí el calor humano; y nunca, como ahora, la Canción Nacional tuvo para ustedes y para mí tanto y tan profundo significado. En nuestro discurso lo dijimos: somos los herederos legítimos de los padres de la patria, y juntos haremos la segunda independencia: la independencia económica de Chile.

Ciudadanas y ciudadanos de Santiago, trabajadores de la patria: ustedes y sólo ustedes son los triunfadores. Los partidos populares y las fuerzas sociales han dado esta gran lección, que se proyecta más allá, reitero, de nuestras fronteras nacionales.

Les pido que se vayan a sus casa con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada. Esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile, y cada vez más justa la vida en nuestra patria.

Gracias, gracias, compañeras. Gracias, gracias, compañeros. Ya lo dije un día: Lo mejor que tengo me lo dio mi partido, la unidad de los trabajadores y la Unidad Popular.

A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante del pueblo; con la lealtad del compañero presidente.

***

Salvador Allende Gossens, madrugada del 5 de septiembre de 1970.

El 11 de Septiembre de 1973, los dioses del olimpo se alinearon para recibir el cuerpo inerte del líder asesinado, que había caido por las balas tóxicas de los cobardes y por quienes para aparentar masculinidad en Santiago, llevaban dentro de su doble vida y debilidad: Una bota militar, que los hizo lanzar en el pasado reciente, bombas sobre ciudades indefensas y que hoy esos mismos lloran en soledad enfermiza con sus monstruos protagonistas.

26 Junio 2010 | 11:39 PM

Allende fue un héroe de otra extirpe, un héroe que venia con el tiempo, con la fuerza de mil luchas y mil combates del pueblo de Chile, un hombre que nos entrega como herencia si dignidad y que nos deja como legado, su valentía de hombre

Allende fue un héroe de otra extirpe, un héroe que venia con el tiempo, con la fuerza de mil luchas y mil combates del pueblo de Chile, un hombre que nos entrega como herencia si dignidad y que nos deja como legado, su valentía de hombre dijo

Homenaje al más universal de los chilenos: Salvador Allende G

11 septiembre de 1973 nace un héroe

Recordar para mi, es como un clavel del aire, sentirme en todas partes, solo se que donde nos toque, donde nos encontremos en el país que sea recordaremos como nos arrebataron la libertad en el año 1973.

Pero nosotros seguimos creyendo que el mundo que nosotros quisimos construir era justo y es necesario.

Todos estos recuerdos que iran apareciendo aquí, se han quedado por siempre en el corazón de este poeta, que vive aun lejos y tan cerca...

Salvador Allende arenga a su gente, a las 09,30 horas y comienza a responder el fuego enemigo, los infantes comienzan a retroceder y de un bazucaso Allende pone fuera de combate a un tanque, alli en la plaza, esa era la fuerza de Salvador, era la fuerza de Chile, de los trabajadores que estaban respondiendo a un ataque brutal contra el estado de Chile y su soberanía popular.

El general Pinochet y sus secuaces, se llenaron ese mismo día por siempre de infamia, esos mismos que se llamaron los “libertadores” no liberaron nada, si no que mataron, tuvimos que luchar arduamente 17 años para liberarnos de estos “liberadores”

Como no recordar a miles de chilenos y chilenas que inmediatamente fueron apresados y torturados, confinados a cárceles inmundas, torturados, ejecutados, como olvidar a la prensa fascista y la jauría económica y política batía mandíbula batiente su risa y cantos y champaña por la muerte de Salvador Allende , porque entendían muy bien los ricos y los poderosos estaban consiguiendo con mano ajena el poder político que no han podido ganar por la vía electoral, por la vía democrática.

Y en el camino se quedaron muchos, otros a campos de concentración, cárceles, retenes, comisaría, cuarteles, regimientos, alli encerraron a chilenos y (as) que su único delito fue de apoyar un proceso para construir un Chile nuevo, un Chile mejor, un Chile para todos.

Y aunque pase el tiempo nosotros seremos dignos herederos de Allende y de la Unidad Popular, seremos dignos herederos de cada uno fusilados, de cada uno de los ejecutados, de cada uno de los desaparecidos, de cada uno de los torturados, somos herederos de aquellos que desde el mismo día 11 de septiembre, comenzaron a desarrollar la resistencia para desestabilizar al gobierno militar, es cierto que la resistencia al comienzo fue incipiente, pero llegaba el orgullo de una raza que no se vende, ni traiciona, fue dando lecciones valiosas para seguir luchando hasta llegar a construir una política de rebelión popular y nacional.

El pueblo fue aprendiendo a través del combate, a través de la sangre de los chilenas y (as) asesinados cobardemente por las fuerzas armadas.

Por eso que una de las mayores conmociones en la vida de los pueblos americanos, sin duda que fue el 11 septiembre de 1973, cuando se conoce la noticia de la muerte del patriota Salvador Allende, cuando las fuerzas armadas chilenas ponen fin a la vía chilena hacia el socialismo, cuando miramos hacia el tiempo, vemos que de los calendarios las hojas han ido cayendo pausadamente y pasando, además, nos encontramos con la trascendía históricas de Allende es muy grande, que el impacto de su mensaje y de su obra, nos llega a nosotros con nostalgia.

Otras veces nos llega con impotencia y de saber que no pudimos hacer mas para defender al régimen de la Unidad Popular, pero yo también siento una gran admiración porque Allende es un protagonista de la historia chilena, americana y universal, por eso que hoy día sus mensajes, su obra, es levantada por otros procesos sociales que se desarrollan en el mundo, y es estudiado en todos los continentes, porque fue un hombre que se antecedió, a lo que conocemos hoy día como el socialismo del siglo 21.

Salvador Allende G; y los mártires del pueblo de Chile los estoy recordando y lo haré siempre, para poder decir que nunca serán olvidados, y los tendremos presentes; porque junto a la vocación política de Allende, podemos decir muchas cosas, como por ejemplo su consecuencia, su amor y su cariño por el pueblo, porque Allende fue un héroe de otra extirpe, un héroe que venia con el tiempo, con la fuerza de mil luchas y mil combates del pueblo de Chile, un hombre que nos entrega como herencia si dignidad y que nos deja como legado, su valentía de hombre, que nos hace regresar de nuevo a las esperanzas, para que inundemos el continente con el socialismo del siglo 21.

Este héroe chileno, se ha convertido en el mas universal de los chilenos, y nos encontramos que los pueblos de estos países europeos, sienten una gran admiración por este hombre, por este luchador heroico, que desafió toda una fuerza bruta, organizada para la guerra y preparada para matar y los desafió muchas horas, desde el palacio defendiendo el mandato del pueblo, muchas calles, muchas bibliotecas, edificios, plazas, parques, monumentos, es grandioso como la historia a recogido el mensaje de este hombre, su consecuencia fue mucho mas allá de su muerte, porque como en este caso hay muertos que mueren para no morir jamás; y Salvador Allende es uno de ellos.

Nadie hoy día puede asombrase de su inmortal proyección, porque lucho de frente por la revolución, no temió jamás a la muerte y si la muerte llego un día a balazos en el palacio presidencial, de alli nació la hermosa resurrección de este hombre para seguir alumbrando los pueblos de Chile, por eso que todos los que fuimos atropellados, encarcelados por los nuevos neoliberales, debemos resaltar y decir con fuerza que Allende fue altivo, que levanto con fuerza y con valor la bandera de la dignidad en todos los rincones de Chile, y hoy día en todos los confines americanos que levantan la bandera de la dignidad, con alegría, con entereza, con consecuencia.

Salvador Allende, seguramente desde algún lugar debe estar obsérvanos y quiere entregarnos su coraje y su voluntad, entonces si así fuere, nosotros tenemos que ser dignos herederos para continuar la lucha por la libertad, porque no se conoce otra formula, ni método, para conquistarla, que solo luchando, uniendo, organizando porque este revolucionario chileno, este compañero Presidente nos dejo sus mensajes hasta los últimos minutos dramáticos de su vida aquí en esta tierra y nos dijo que mas temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas, es ahí donde radica su fuerza en las frases finales del Chicho, que tuvo la fuerza y coraje, la decisión para enfrentar a la soldadesca.

Si nosotros miramos este proyecto de transformación en el tiempo, podemos constatar que los obreros cumplieron fielmente la misión que les encomendó el Presidente, no cometieron errores, en cambio los burócratas, los profesionales, si los cometieron, porque no querían escuchar, nunca entendieron que estaban en esos puestos porque el pueblo les había dado esa confianza y posibilidad de participar, a diferencia de los obreros que ocuparon cargos de responsabilidad, desde ministros, gerentes, jefes de servicios, que salieron de sus funciones el mismo día del golpe, tan pobres de cómo entraron, y después fueron asesinados, o enviados a campos de concentración.

En este 11 de septiembre gloria al héroe nacional chileno, al mas universal de los chilenos a Salvador Allende.

Gloria y recuerdos a los fusilados, a los ejecutados, a los desaparecidos y a los torturados:

Se abrirán las grandes alamedas...

Viva la Patria
Viva Chile
Vivan los trabajadores y estudiantes

Pedro Piñones Diaz
Ex: Prisionero Político Chileno

26 Junio 2010 | 11:54 PM

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Nuevo Quijote mundo podrido necesita a gentil caballero... Lo sé ;pero yo tengo predilecciones por las grandes ideas, y aunque la literatura se me ofrece con grandes vacilaciones y dudas, prefiero no hacer nada. Tengo un concepto dramático de la vida, y romántico; no me corresponde lo que no me llega profundam...ente a mi sensibilidad. (…) Como ciudadano, soy hombre tranquilo, enemigo de leyes, gobiernos e instituciones establecidas. Tengo repulsión por el burgués, y me gusta la vida de la gente intranquila e insatisfecha, sean éstos artistas o criminales. Porque vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de todos no hacen otra cosa que existir. Obviando mis defectos, la mayor de mis virtudes pueden ser la generosidad, la humildad y el saber escuchar con atención al interlocutor, tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor. Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente. También la sinceridad. Soy persona paciente de carácter afable y trabajo para convertir mi tiempo en éxito (no me gusta perder el tiempo con cualquiera). Como mala persona soy un completo desastre. Hay montones de gente que afirman que no he hecho nada malo en toda mi vida. Por supuesto sólo se atreven a decirlo a mis espaldas... Me convencí ahora que el amor es energía inmortal e indestructible ya que su característica principal radica en regenerar, por está razón siempre tiene la última palabra frente al desamor o la traición. El amor nos permite percibir el aroma de lo invisible, nos muestra la función de la vida. He descubierto, que ser feliz NO es tener una vida perfecta. Que jamás debo desistir de las personas que amo. Jamás desistir de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible… Y creo ser un tipo...especial! Victor Rodriguez O. QUIJOTE Y SANCHO Image and video hosting by TinyPic


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