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La Coctelera

EL LIBRO DEL CAPITAN (esta en facebook, ahora)

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13 Febrero 2009

DÍA DE LA RAZA. DÍA DE LA MAFIA

El Paseo. Jira o Un día de campo.

SE ADENTRARON los cuervos en la inmensidad de los bosques logrados.
Devoraron las entrañas esparcidas a la veda del camino.
Despertaron de su letargo a los escarabajos dorados e indómitos.
Quisieron esclavizar la lluvia, los ríos y las casas pobres por doquier.
Talaron hasta el hueso de la canela rebelde en su hambre de poder.
Y así, codiciosos de todo lo que no era de ellos,
Comenzó el festín de mortandad.
Lo que no cabía en sus bolsillos, caía en las fauces criollas.

Todo era ensangrentado con el sol entremedio como testigo.

Nuestro carácter hospitalario les abrió la puerta a esos perros sanguinarios.
Creímos que eran los hijos de un Dios mayor.
En un pacto con el diablo nos hubiese ido mejor.
Alabados los que abrieron los ojos ante tanto despojo.
Los ejércitos más fieros de su época aplastaban a los infieles, hasta hacerlos
Ver el infierno sin necesidad de morir.
Cayó la espada en nombre de reyes parásitos, dígase de paso,
Perpetuos en el tiempo. Ayer, hoy y siempre.
La mitad de lo que aprendieron del desierto lo sembraron a punta
De cuchillo sobre la frente de los herejes.
Aún salpicaba arena de sus bocas, pero sentíanse dueños del discurso,
Dígase de paso, hoy, ayer y siempre.

II
Trajeron la brújula y la sarna, el compás y las armas, el espejo y los complejos.
Cualquier intento de rebeldía callaban con la Biblia aplastante, mientras lucían a sus amantes.
Trajeron los cerrojos y los piojos, el astrolabio y los tarados, el candado y la peste.
Trajeron las tasas y la desgracia, repartieron los solares y los males.
Trajeron la coraza y la mordaza, la espada y la celada.
Trajeron los asentamientos y los degollamientos.
Se llevaron las rosas en sus lomos de mula, dejaron el estiércol como recuerdo.
Se llevaron las sonrisas en sus barcos de guerra,
Y nos dejaron óleos, con sus caras de santos.
Se llevaron todo lo que brilla. Todo lo que mantiene y condimenta su carne.

Que bueno, que nunca fueron muy amigos del agua.

¿Cuántos indios decapitaron, para robarles chocolate y cacao?
Y nosotros les matamos el hambre con nuestras papas,
Les adornamos sus mesas con paltas y tomates.
Y para ustedes no era delito matar un salvaje.
Se llevaron el caucho, el hule, el maní y los pimientos,
Nos dejaron de herencia, siglos de sufrimientos.

Se llevaron el tabaco, nos dejaron el mal olor de sus sobacos.
Se llevaron el maíz, y dejaron epidemias en cada país.
Además, les fascinó el trueque,
Se llevaron el girasol, los frijoles y las batatas,
Y nos dejaron un nuevo tipo de rata.
Se rieron de buena gana en nombre del señor, al parecer fue el único que vino con ellos.
Su fealdad la aplacaban con el aceite, de algún indio soberbio achicharrado.
Si sólo hubiesen sabido que ni toda la grasa del mundo mejora un cerebro malogrado.

Trajeron la encomienda y toda su mierda, los curas y la basura.
Trajeron la peluca y la sangre, las balas y el hambre, las botas y el sudor.
Trajeron la pólvora y la sífilis, la cuchara y la amarra, el hacha y los esclavos.
Trajeron los sacos y el desfalco.
El suicidio y los mendigos, el látigo y los castigos. El caballo y los lacayos.
El cabildo y los cinismos. Los embalses y los pillajes.
Trajeron la venganza y las matanzas,
Qué día de campo se dieron estos colonizadores, si hasta las hormigas
Se escondían de sus dientes.
Que tiempos aquellos para estos soldados, si al parecer eran hijos de un ser sagrado.
Que no haya rencor ni quebranto, sólo fueron un par de siglos de espanto.
Que no se hable con envidia, alguien tenía que violar a las indias.

Todo era ensangrentado con el sol entremedio como un quejido
.

Pausa. Entre paréntesis.

Todo no podía ser tristeza, soledad y destierro.
Sonrientes apostaban, cuánto duraba un indio cercado,
Contra diez perros hambrientos.
Una pieza de oro, del mejor banco, a que mis indios no gritan
Cuando se lanzan de los barrancos.
Masticando nuestro chicle o goma de mascar, siempre fue más entretenido saquear.

III
Pero en sus correrías sanguinarias encontraron su tope,
Un indio más grande que todas las Araucarias.
Creyeron que eran Yanacona, ya se sentían dueños de la zona.

Uno de los tantos caciques les habla en forma clara:
Mientras aún se escuche el aliento de un invasor, nuestro pueblo sentirá el dolor.
Puño a puño, mano a mano, ya veremos quien sale ganando.
No ganaron ayer, no ganaron hoy día, no ganaran mañana.
Puño a puño, mano a mano, ya veremos quién sale ganando.
Mientras sople viento en estas tierras, a cualquier explotador le daremos guerra.

En el cenit de los problemas, por supuesto cambiaron de estratagema.
Permutaron la riña por
la Biblia.
Y así, entre cruces, sotanas y oraciones, comenzó nuevamente el festín de los ladrones.
Que conveniente es ser cristiano.
Dios quizás es feliz con lo robado.

Trajeron el rosario y los sicarios. Los anteojos y los despojos.
Campos y bosques había que ocupar, mejor que lo haga un capellán.
Luego, sin regimientos vinieron los desacreditamientos y los fingimientos.
Cómo puede un indio holgazán y bebido, ser dueño de su destino.
Si son inferiores, son como monos.
Sin embargo, nuestros hermanos menores.
Pero, no tienen modales, educación, ni cultura, mejor que duerman entre la basura.
Y así, un temporal de mentiras y estigmas aún cabalga por las colinas.
No sólo mataron, todo lo bello tergiversaron, lo enajenaron.

Después, como si fuera una nueva moda se levantaron los guachos, contra sus padres.
Avariciosos, criollos y bastardos no aceptaron migajas, querían todo el fardo.
Y así, entre nobles penitentes y europeos de segunda, nació nuestro continente.
Su rebeldía, crecía como un maleficio, pero aún seguían admirando sus inicios.
Cómo no ser amos de todo, sí aquí no saben de ropa, hay que importarla desde Europa.
Sólo un puñado de estos criollos merece ser honrados.
Su odio, resentimiento y complejo de inferioridad, moldeó nuestra nacionalidad.
Al indio se le desprecia por su cara y su color, aunque fuera nuestro único defensor.
Somos poca cosa, a veces los peores, pero hay que buscar la causa,
En la historia de los invasores.

Todo era ensangrentado, con el sol entremedio como un castigo.

Trajeron un tipo de escritura y un mar de tipos caradura.
Trajeron los cañones y los matones, el horario y los mercenarios.
Trajeron los arcabuces y los embustes.
Trajeron la real hacienda y toda su violencia. Los carniceros y los floreros
Trajeron lo más selecto de su país, dejando cárceles y puteríos sin su habitual cariz.

IV
Indicación colonial par el buen vivir entre los indígenas,

Aborígenes, pueblos originarios o vernáculos.



Si no lo soporta, se le ahorca, si no obedece, se le cuece.
Si no quiere a su amo, se le cortan las manos, si es obstinado, debéis quemarlo.
Si es un rebelde consumado, no perdáis tiempo, simplemente empaladlo.
Menester es deciros que si no le gustan los setos, mejor os entenderá en el cepo.
Lo que se mueve, se come. Lo que sirve, se lleva.
Lo que no, se quema
Otra de sus bonitas estratagemas.
En el colmo de lo absurdo y siniestro, si vamos a sus países
Nos tratan como excrementos.
Sólo queremos ver como brilla el oro, la plata y el cobre de nuestros ancestros.
Sólo queremos sentir como sabe la carne, con especias y sangre.

Disculpen si delinquimos por falta de educación, aunque, fijo,
Ustedes saben, tenemos cien años de perdón.
Si la iglesia acepta sus errores, ¿Por qué no imitan
A sus santos patrones, a sus gestores y claman perdones?
Todos a coro como en un rasgueo, pidan disculpas por los saqueos.
Una cosita más, se les olvidó llevarse un poquito de humildad.
Trajeron los conventos y los tormentos, los doctores y los horrores.
Trajeron algunas artes y todos los desastres. La inquisición y toda su corrupción.

Todo era ensangrentado, con el sol entremedio como mendigo
.

No solamente trajeron, aún nos siguen trayendo.
Además, no necesitan enviarnos traidores,
Aquí en América latina, crecen por montones.
¿Cuántas celebraciones indígenas encuentras en el calendario?
No muchas por supuesto, son mejores las de tono publicitario.
Y es que algunos se acostumbraron al factor hereditario
De entregar nuestras riquezas al mejor depositario.
Se reprodujeron en el tiempo todas esas familias ingratas,
Piensan que el país de allá es el mejor socio.
Y ven a nuestra patria solamente como un negocio.

Si alguien piensa que exagero con decir parias y traidores
Vayan echándole una mirada a los alrededores.
¿Cuántas calles y plazas llevan el nombre
De los asesinos de nuestra raza?
¿Cuántos billetes circulan de mano en mano
Llevando impresa la cara de los primeros tiranos?
Si es por dar ejemplos, me faltaría tiempo.

Ahora somos herederos de su sapiencia
Marcamos a fuego las diferencias.
Su triste escuela nos dejó secuelas...
Nuestro continente dividido como parcela.
Cada país, el pétalo de una flor...
Una flor llamada América.

Que ironía, ustedes fumándose nuestro tabaco
Y pretenden que besemos vuestros zapatos.
Que horrible sarcasmo, les enseñamos a reemplazar vuestros perfumes por el baño y aún nos miran como un rebaño.
¿De que les sirvió todo lo robado?, sí al final de cuenta
Su pueblo pobre sabe lo que es vivir en un país subdesarrollado.
No necesitan enviarnos traidores,
En América Latina crecen por montones.

Sin embargo;
No ganaron ayer.

No ganaron hoy día.
No ganaran mañana.
Puño a puño.
Mano a mano.
Ya veremos quién sale ganando.

B.S.M, S.S.S: (Besa Sus Manos a Su Santísima Señoría)

Andrés Bianque

Una buena muestra en música e imágenes...

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DIA DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE

DIA DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE dijo

En día como hoy de 1818, que también era jueves, y bajo los auspicios del primer cuarto de una luna creciente, se efectuó en Santiago la solemne declaración de Chile como Estado libre y soberano.

Cuenta don Francisco Antonio Encina en la página 470 del Tomo VII de su monumental “Historia de Chile” (Ed. Nascimento, 1953):

“Se fijó el 12 de febrero, aniversario de la batalla de Chacabuco, para la ceremonia de proclamación. Al toque de diana –dice una relación de la época- se formaron en la plaza las tropas de línea y las guardias cívicas de infantería y caballería. Entretanto, el concurso se aumentaba de tal modo que ya excedía la capacidad de este vasto espacio. Poco después apareció sobre el horizonte el precursor de la libertad de Chile.”

“En ese momento se enarboló la bandera nacional (estreno absoluto del pabellón patrio como lo conocemos hoy), se hizo una salva triple de artillería y el pueblo con la tropa saludaron llenos de ternura al sol más brillante y benéfico que han visto los Andes, desde que sus elevadas cimas sirven de asiento a la nieve que eternamente los cubre.”

“Luego se acercaron por su orden los alumnos de todas las escuelas públicas, y puestos alrededor de la bandera cantaron a la patria himnos de alegría que excitaban un doble interés por su objeto y por la suerte venturosa que debe esperar la generación naciente, destinada a recoger los primeros frutos de nuestras fatigas.”

“A las nueve de la mañana concurrieron al palacio directorial todos los tribunales, corporaciones, funcionarios públicos y comunidades...”

El pueblo, el clero, las barriadas y los notables fueron cada uno a su tiempo jurando adhesión a la voluntad de formar una república soberana, libre de la dominación extranjera, española u otra. Pero el fervor cívico de cara al sol, tenía su lado oscuro: mercenarios de la monarquía Borbón comandada por el bestial brigadier Mariano de Osorio, vencedor de Rancagua y yerno del virrey Pezuela había desembarcado en Talcahuano con la finalidad de masacrar a los “sudacas alzados”, como le decían los coños a los patriotas que nos dieron la independencia. Peligraba la duramente ganada libertad.

A rajatabla, saqueando, violando e incendiado todo a su paso avanzaban las tropas españolas hacia el centro del país en busca de la venganza final. Animosa, como era la gente entonces, empezaron los preparativos para la batalla total que el gran estratega de la jornada –el general José de San Martín– decidió dar, donde sabía que el enemigo tenía previsto acampar. Recordemos que él era un militar profesional, probado en las últimas tecnologías guerreras de Europa, y que ansiaba impedir la reconquista de Chile a fin de salvaguardar la independencia de Argentina.

Discurre San Martín enfrentar a Osorio sobre las amplias y suaves llanuras de Maipú, para así maximizar el impacto de la caballería patriota, que era superior a la del invasor, en lo que sería la batalla clave para la emancipación, no sólo de Chile, sino de toda América el 5 de abril de 1818.

Por eso, no bien hubo terminado el jolgorio libertario, se desató una campaña nacional por apertrechar al ejército. Las monjitas de los conventos recargaban de pólvora las vainas usadas, las herrerías de fundo rechinaban afilando machetes, vamos carneando un novillo tras otro para la juventud patriota –labriegos, sacristanes, mapuches y picapleitos- que salían de sus covachas a enrolarse en el ejército. Todos a las armas ese verano.

No estuve en la plaza ese día, como me habría gustado. Fue hace 191 años, bastante antes que me tocara nacer. Pero como todo chileno, sí me encontraba presente en la sangre de esa abigarrada multitud, plena de optimismo, que coreaba al mundo que somos libres. En gratitud a esa generación que con tanta valentía nos dio la libertad, vuelvo aquí a publicar el incendiario manifiesto:

PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE
El Director Supremo del Estado

La fuerza ha sido la razón suprema que por más de trescientos años ha mantenido al Nuevo Mundo en la necesidad de venerar como un dogma la usurpación de sus derechos y de buscar en ella misma el origen de sus más grandes deberes. Era preciso que algún día llegase el término de esta violenta sumisión; pero, entretanto, era imposible anticiparla: la resistencia del débil contra el fuerte imprime un carácter sacrílego a sus pretensiones y no hace más que desacreditar la justicia en que se fundan.

Estaba reservado al siglo XIX el oír a la América reclamar sus derechos sin ser delincuente y mostrar que el período de su sufrimiento no podía durar más que el de su debilidad, que ya no existe.

La revolución del 18 de septiembre de 1810 fue el primer esfuerzo que hizo Chile para cumplir esos altos destinos a que lo llamaba el tiempo y la naturaleza; sus habitantes han probado desde entonces la energía y firmeza de su voluntad, arrostrando las vicisitudes de una guerra en que el Gobierno español ha querido hacer ver que su política con respecto a la América sobrevivirá al trastorno de todos los abusos.

Este último desengaño les ha inspirado, naturalmente, la resolución de separarse para siempre de la Monarquía española y proclamar su independencia a la faz del mundo, reservando hacer demostrables oportunamente, en toda su extensión, los sólidos fundamentos de esta justa determinación.

Mas, no permitiendo las actuales circunstancias de la guerra la convocación de un Congreso Nacional que sancione el voto público, hemos mandado abrir un Gran Registro en que todos los ciudadanos del Estado sufraguen por sí mismos, libre y espontáneamente, por la necesidad urgente de que el Gobierno declare en el día la independencia, o por la dilación o negativa.

Y habiendo resultado que la universalidad de los ciudadanos está irrevocablemente decidida por la afirmativa de aquella proposición, afianzada en las fuerzas y recursos que tiene para sostenerla con dignidad y energía, hemos tenido a bien, en el ejercicio del poder extraordinario con que para este caso particular nos han autorizado los pueblos, declarar solemnemente, a nombre de ellos, en presencia del Altísimo, y hacer saber a la gran confederación del género humano, que el territorio continental de Chile y sus islas adyacentes, forman, de hecho y por derecho, un Estado libre, independiente y soberano, y quedan para siempre separados de la Monarquía de España y de otra cualquiera dominación, con plena aptitud de adoptar la forma de Gobierno que más convenga a sus intereses.

Y para que esta declaración tenga toda la fuerza y solidez que debe caracterizar la primera Acta de un pueblo libre, la afianzamos con el honor, la vida, las fortunas y todas la relaciones sociales de los habitantes de este nuevo Estado; comprometemos nuestra palabra, la dignidad de nuestro empleo y el decoro de las armas de la patria; y mandamos que con los libros del Gran Registro se deposite la Acta Original en el Archivo de la Municipalidad de Santiago, y se circule a todos los pueblos, ejércitos y corporaciones, para que inmediatamente se jure y quede sellada para siempre la emancipación de Chile.

Dada en el Palacio Directorial de Concepción a 1º de enero de 1818, firmada de nuestra mano, signada con el de la Nación y refrendada por nuestros Ministros y Secretarios de Estado en los Departamentos de Gobierno, Hacienda y Guerra. BERNARDO O’HIGGINS, Miguel Zañartu, Hipólito de Villegas, José Ignacio Centeno.

15 Febrero 2009 | 02:31 AM

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Nuevo Quijote mundo podrido necesita a gentil caballero... Lo sé ;pero yo tengo predilecciones por las grandes ideas, y aunque la literatura se me ofrece con grandes vacilaciones y dudas, prefiero no hacer nada. Tengo un concepto dramático de la vida, y romántico; no me corresponde lo que no me llega profundam...ente a mi sensibilidad. (…) Como ciudadano, soy hombre tranquilo, enemigo de leyes, gobiernos e instituciones establecidas. Tengo repulsión por el burgués, y me gusta la vida de la gente intranquila e insatisfecha, sean éstos artistas o criminales. Porque vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de todos no hacen otra cosa que existir. Obviando mis defectos, la mayor de mis virtudes pueden ser la generosidad, la humildad y el saber escuchar con atención al interlocutor, tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor. Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente. También la sinceridad. Soy persona paciente de carácter afable y trabajo para convertir mi tiempo en éxito (no me gusta perder el tiempo con cualquiera). Como mala persona soy un completo desastre. Hay montones de gente que afirman que no he hecho nada malo en toda mi vida. Por supuesto sólo se atreven a decirlo a mis espaldas... Me convencí ahora que el amor es energía inmortal e indestructible ya que su característica principal radica en regenerar, por está razón siempre tiene la última palabra frente al desamor o la traición. El amor nos permite percibir el aroma de lo invisible, nos muestra la función de la vida. He descubierto, que ser feliz NO es tener una vida perfecta. Que jamás debo desistir de las personas que amo. Jamás desistir de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible… Y creo ser un tipo...especial! Victor Rodriguez O. QUIJOTE Y SANCHO Image and video hosting by TinyPic


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