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Categoría: Terremoto

11 Mayo 2010

¿EMPRESARIOS O DAMNIFICADOS?

 

 Roberto Pizarro, Rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano

La fragilidad de Chile

El 27 de febrero y los dramáticos días posteriores dejaron de manifiesto la fragilidad de nuestras instituciones, las desigualdades se mostraron en toda su crudeza y quedó en evidencia la debilidad de las redes sociales, la inexistencia de una sociedad civil organizada.

Las principales instituciones se mostraron inútiles ante la tragedia. El SHOA de la Marina no fue capaz de anunciar el tsunami. que significó la muerte de cientos de compatriotas; la ONEMI no tenía a su disposición alimentos, techo y abrigo suficientes para los damnificados; el derrumbe de la telefonía fija, móvil y el mismísimo Internet desmintieron el mito que los servicios públicos en manos privadas son mas eficientes que a cargo del Estado; las inmobiliarias dejaron a la gente de sectores populares y medios en la más absoluta indefensión, viviendo en la calle y frente a sus edificios derrumbados; y los partidos políticos brillaron por su ausencia.

Además, el terremoto reveló la inexistencia de una sociedad civil organizada, porque el propio Estado, la Constitución, el modelo económico y los partidos políticos se han encargado sistemáticamente de destruirla: trabajadores con baja sindicalización, estudiantes desmovilizados, organizaciones vecinales frágiles, consumidores esclavos de tarjetas de crédito usureras, medio-ambientalistas mirados con desconfianza, defensores de la ciudad que no son escuchados. En ese cuadro, la apelación a las FF.AA. para que disciplinara a los civiles, que asediaban supermercados, desesperados por la falta de alimentos o domesticados por el hiper-consumismo, parecía un asunto natural.

La economía, la política y el sistema social existente han instalado el Estado mínimo en Chile, con el argumento que el mercado y la empresa privada tienen la tarea de resolver todos los problemas de nuestra sociedad. Complementariamente, los medios de comunicación y las universidades se han encargado de reproducir a-críticamente lo existente, inventando fundamentos para exaltar el individualismo y desvalorizar la organización social. Así las cosas, las instituciones son funcionales a los poderosos y frágiles para los débiles. El terremoto puso al desnudo esta dramática realidad.

¿Quién paga la cuenta?

El desastre ha sido de envergadura. Paralización de la producción, en particular en las regiones del Maule y Bío-Bío; destrucción directa de actividades económicas, viviendas, infraestructura vial, puertos, astilleros, caletas, puentes y pasos de nivel; y serio deterioro de escuelas, hospitales y edificios de la Administración Pública. Los costos públicos para la reconstrucción han sido estimados en US$ 10.000 millones, pero la existencia de algunos seguros comprometidos y el auto-elogio de Piñera respecto a que su accionar será muy eficiente, lo reduce a US$ 8.431 millones. La propuesta de financiamiento para la reconstrucción tiene orígenes diversos: impuestos, donaciones, reasignaciones presupuestarias, enajenación de activos del Estado, deuda externa, deuda interna y la utilización del fondo de recursos que se ha acumulado en el exterior (FEES), gracias al alto precio del cobre. No podía ser de otro modo considerando la envergadura de la catástrofe.

La utilización equilibrada del FEES y deuda externa, combinado con deuda interna, parece positivo en tanto limita la sobrevaloración del peso, lo que resulta razonable para una economía exportadora como la chilena. En efecto, una pérdida adicional de competitividad de las ventas en el exterior puede resultar muy delicada para medianos y pequeños exportadores, que ya se encuentran afectados por el bajo valor del dólar. En realidad, el dólar bajo beneficia a los empresarios más fuertes, endeudados en dólares en el exterior.

En segundo lugar, la ya aprobada Ley de Donaciones, con sólo dos abstenciones, revela escasa reflexión de los diputados sobre la materia. En este caso, las estimaciones varían entre US$ 300 y US$ 400 millones durante dos años, lo que permitirá a las empresas cargar a sus gastos hasta un 40% de las donaciones anuales. Pero, esta iniciativa obliga a ciertas reflexiones. Por una parte, el Comité Ejecutivo que resuelve la asignación de las donaciones estará constituido por personas nombradas por el Presidente, lo que limita su control; y más inquietante aún es el hecho que ni los municipios ni tampoco los damnificados afectados por el terremoto tienen participación en los proyectos de reconstrucción. Por otra parte, resulta discutible el margen de maniobra de los propios donantes, los que pueden determinar directamente la orientación de sus aportes para obras específicas. Ello resulta peligroso, ya que servirá para construir escuelas y hospitales de Legionarios de Cristo, Opus Dei y similares iniciativas reproductoras del pensamiento conservador, a costa del terremoto y de los damnificados.

En tercer lugar, se ha decidido apelar también a reasignaciones presupuestarias, las que cifran en US$ 700 millones. Desvestir un santo para vestir a otro constituye un grave error y es extremadamente injusto. En efecto, extraer recursos de proyectos concebidos antes del terremoto -cuyo fin era favorecer el desarrollo de sectores pobres- y con ellos financiar ahora a los damnificados, atenta contra los débiles y puede afectar seriamente a varias regiones. Un ejemplo de ello es el proyecto para compensar el desastre que se ha producido con el salmón, que ha permitido financiar becas e iniciativas laborales para las familias de trabajadores desempleados. El proceder debe ser otro. Obtener recursos de los sectores más pudientes de nuestro país, para no empobrecer aún más a quienes no siendo damnificados sí necesitan apoyo del Estado.

En cuarto lugar, se ha hablado bastante, aunque sin cuantificaciones, sobre la enajenación de bienes del sector público. Ello es consistente con la tesis de la derecha del Estado mínimo. Sin embargo, seguir reduciendo los activos del sector público debe ser rechazado, precisamente porque el terremoto puso en evidencia que las ineficaces respuestas a los damnificados se explican en gran parte por los escasos recursos del Estado, la ineficiencia del sector privado y su falta de regulación. Más grave aún sería avanzar indirectamente en la privatización de Codelco, mediante el subterfugio de vender la planta gasificadora de Quintero, que ha sido una tentación persistente de empresarios voraces.

En quinto lugar, el componente impositivo es el que ha causado mayores sorpresas y controversias. Sorpresas, porque la Concertación nunca imaginó que Piñera aplicaría impuestos para financiar la reconstrucción. En realidad, los gobiernos de la Concertación no quisieron o tuvieron temor de impulsar modificaciones impositivas en sus 20 años de gobierno. Ahora, resulta que un gobierno de derecha, de los mismos empresarios, opta por impuestos directos a las empresas, aumento de contribuciones a las propiedades superiores a 100 millones de pesos, una mayor tasa al tabaco y el incremento del impuesto específico a la minería del cobre, éste a cambio de la extensión de la invariabilidad tributaria.

Las modificaciones impositivas son, en efecto, acotadas en el tiempo y para el propósito específico del terremoto. Por tanto, no se trata de un cambio tributario trascendente, que apunte a mejorar la distribución del ingreso, favorecer equilibrios sociales o frenar la concentración del poder económico. Pero, de todos modos, esta iniciativa sorprendió a la Concertación a tal punto que el Presidente del Partido Socialista, Fulvio Rossi, llegó a señalar que ello convertía a su adversario Piñera en aliado. Una concesión gratuita del senador ya que hay varios aspectos discutibles en la propuesta de Piñera.

La osadía impositiva del Presidente y de su Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, es destacable. Señal de pragmatismo económico y flexibilidad política. Pero ello no puede impedir la crítica, tarea insoslayable en toda democracia. No obstante, ésta tampoco debe abordarse desde la demagogia, centrando la argumentación en que la reforma tributaria debe ser permanente. Lo que corresponde es revisar en su mérito el financiamiento impositivo para la reconstrucción, pero sin renunciar a futuro a una efectiva reforma tributaria que favorezca el desarrollo equitativo de Chile. Pero, esa es tarea de la sociedad civil ya que la Concertación no tiene autoridad moral para defender una postura a la que renunció en sus veinte años de gobierno.-

En realidad, la crítica más importante que se puede hacer al componente impositivo para financiar el terremoto es el "nuevo royalty" (impuesto específico en sentido estricto). Su atadura a una invariabilidad tributaria por ocho años tiene tanta trascendencia, que debiera discutirse ampliamente en las distintas organizaciones de la sociedad civil, porque es una materia que hipoteca el futuro de las generaciones venideras y pone en cuestión el tipo de desarrollo de nuestro país. Nuevamente, para la Concertación este es un tema difícil de desafiar, porque precisamente bajo el gobierno del Presidente Lagos se implementó el mismo procedimiento de invariabilidad tributaria por quince años y a cambio de modestos recursos para el Estado. La invariabilidad tributaria promoverá la superexplotación de la principal riqueza de Chile, privilegiando la protección de la actividad minera en desmedro de otros sectores productivos. Además, no se puede olvidar que el cobre es un recurso no renovable y su explotación tiene manifiestos impactos medioambientales. Y todo ello es muy discutible.

A la perplejidad de la Concertación se agrega el descontento de los economistas conservadores, el Instituto Libertad y Desarrollo y dirigentes connotados de la UDI. El senador Novoa llegó al extremo de señalar que este era un asunto de valores y que "En política uno tiene que reafirmar los valores propios y no los del adversario". Curiosa afirmación ya que más bien el asunto impositivo tiene que ver con intereses y relaciones de poder.

Adicionalmente, en los descontentos de derecha existe el argumento reiterado que todo impuesto, en cualquier momento y lugar, afecta el crecimiento y el empleo. Crítica discutible cuando la heterodoxia y la revalorización del pensamiento keynesiano se reincorporan a la cátedra e inspiran actualmente las políticas públicas, tanto en Europa como en los Estados Unidos. En realidad, el mayor gasto público de la reconstrucción estimulará la actividad económica, con probables efectos positivos en el empleo. En consecuencia, ni las visiones económicas ortodoxas ni tampoco la defensa de los intereses de la gran empresa, ocultos bajo el manto de la técnica, resultan acertados. Los críticos de derecha se someterán a la iniciativa de Piñera, ya que en una segunda reflexión se darán cuenta que sus intereses ideológicos y económicos están bien protegidos. En efecto, el breve periodo que durará la transitoriedad impositiva se compensará con el largo periodo de protección a la gran minería del cobre, gracias a la extensión de la invariabilidad tributaria.

A final de cuentas, hay que reconoce que ese tercio de financiamiento que se utilizará para enfrentar los costos del terremoto, con origen en cambios impositivos, le ha otorgado el primer triunfo a Piñera como gobernante. Sin embargo, el terreno estaba previamente abonado, gracias a las propias debilidades de la Concertación y a la frágil postura de la UDI y de los economistas ortodoxos, los que tienden a perder posiciones frente ala avance de la racionalidad y el pragmatismo.

¿Quién hace la reconstrucción?

Pero quizás lo más importante en la iniciativa del gobierno de Piñera es quién hace la reconstrucción y para quién se hace. Los damnificados deben ser los beneficiados y también los participantes directos en el proceso de reconstrucción.

En consecuencia, es preciso rechazar tentaciones e iniciativas, ya en curso, que buscan privatizar el proceso de reconstrucción, mediante el sistema de concesiones para reponer escuelas y hospitales y además administrarlos. Este negocio, a favor de los grandes empresarios, no es aceptable. Se requiere, al contrario, potenciar el sector público, fortalecer sus capacidades y mejorar formas de regulación allí donde intervienen los privados. Además, un sector público fortalecido dará garantías de un mejor SHOA y ONEMI, para no repetir errores en un eventual próximo terremoto, que expertos anuncian cercano en el norte de Chile.

En segundo lugar, ante la fragilidad ideológica y política de la oposición, la reconstrucción y la propia democracia tendrán que depositar su confianza en la recomposición del movimiento social y sus organizaciones. En consecuencia, será necesario desplegar todo tipo de iniciativas que favorezcan la participación de la sociedad civil y de los propios damnificados. Ello dará confianza y garantías a los propios afectados, los que así sentirán que los proyectos de reconstrucción les pertenecen y no son sólo negocios para interés de la empresa privada. Además, una mayor y mejor organización de la sociedad civil es una tarea permanente para la construcción de un país más democrático.

En tercer lugar, la reconstrucción tiene que ayudar a la recuperación de la actividad económica y muy especialmente favorecer la reducción del desempleo. Ello obliga a colocar la prioridad de los proyectos en la pequeña y mediana empresa y no en las importaciones de paquetes "llave en mano" o en la gran empresa. Adicionalmente, una concepción de este tipo ayudará a industrializar el Bío-Bío y el Maule, lo que favorecerá su desarrollo a futuro, más allá de la coyuntura actual.

En suma, con un sector público cuantitativa y cualitativamente superior, una empresa privada en el lugar que le corresponde y una sociedad que potencie su organización, se podrá reconstruir de verdad el país, y con seguridades y garantías para los damnificados. Ello, al mismo tiempo, hará más democrático a nuestro país y ayudará a conformar el necesario contrapoder frente a la hegemonía abrumadora de los Grupos Económicos y su actual representación política.

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4 Marzo 2010

Jorge Lagos Nilsson: “El área devastada por el terremoto concentra casi el 80% de la población”

 

En entrevista telefónica desde Santiago de Chile, Jorge Lagos Nilsson (1941) habla de las ruinas y escombros a la vista desde el sábado 27 de febrero: "Lo terrible es que la ciudadanía casi no es tomada en cuenta, se convierte en un dato más; un dato que se mueve y queja, pero un dato, es decir: algo pasivo, que se debe manipular, que debe obedecer. El terremoto de 8.8 -Richter- es el último escalón antes de la devastación total. El país, físicamente, resiste como puede. Lo que se desnudó fue otra cosa: la agonía de una organización social fracasada y antihumana"

 Lagos Nilsson, codirector del portal SurySur, ejerció el periodismo de investigación y la docencia en México, Venezuela, Argentina y Chile. Ha publicado tres libros de poesía, varios volúmenes de periodismo en Argentina y este año aparecerá su primera novela: Ritual de la Presa y un cuarto libro de poesía. El escritor y periodista chileno -en exclusiva con Clarín.cl- recurre a la certera metáfora: "Pienso que se destruyó a lo largo del espantoso terremoto-dictadura y la réplica-Concertación el instinto solidario de la sociedad. Hoy todos son empresarios o, como un sarcasmo, microempresarios. Se compite, no se emula, se aplasta, no se levanta al caído. No se atrevieron a usar la imagen del lobo, quizá recordaron a Francisco de Asís; pero usaron la del jaguar"

 
MC.- Jorge he leído tres crónicas de tu autoría: El día después; La noche del día después y Primer día hábil: el terremoto escondido. ¿Qué conclusiones escribirías a una semana de la catástrofe?

JL.- No es uno, apenas un periodista del montón, un eterno aprendiz de escritor, el más indicado para concluir nada: no deben ser jueces los ciudadanos. Pero en tal calidad, la de ciudadanos, sí tenemos el deber de opinar, de manifestarnos. Pero, ¿qué quieres que te diga? El gobierno hizo lo que pudo, y hace lo que puede, que no es poco. Lo terrible es que la ciudadanía casi no es tomada en cuenta, se convierte en un dato más; un dato que se mueve y queja, pero un dato, es decir: algo pasivo, que se debe manipular, que debe obedecer.

El terremoto de 8.8 -Richter- es el último escalón antes de la devastación total. El país, físicamente, resiste como puede. Lo que se desnudó fue otra cosa: la agonía de una organización social fracasada y antihumana.

 
MC.- El gobierno de Bachelet no emitió la alerta de tsunami lo que ocasionó un mayor número de víctimas, ahora la principal preocupación de La Moneda es impedir los saqueos, desperdiciando valioso tiempo reuniéndose con los dueños de los supermercados y con Hillary Clinton, ¿quién organiza la agenda de la Concertación ante el terremoto de 8.8 en escala de Richter?

JL.- ¡Mario, no seamos ingenuos!, la señora Clinton vino a hacer presente que el mando se ha traspasado y, como en Honduras -pero de otra laya- Washington asume en Chile. Dicho lo anterior sin menoscabar la eventual solidaridad de su gobierno. Como en Colombia o en México -el querido México al que tantos debemos tanto- y otros países americanos o no, el próximo presidente, Piñera será un mero virrey o simple gobernador.

Antes simplemente llamábamos "maremoto" en Chile al tsunami, aunque son dos fenómenos diferentes. Y no se avisó, se perdieron preciosos minutos, o segundos, y los muertos y desaparecidos esperan todavía se los cuente. Todos los poblados de la costa chilena en el área del cataclismo o quedaron destruidos o "generosamente" dañados. Todos.

"Hay una curiosa teoría: no habrá tsunamis en Chile dada las características de la plataforma continental y la orografía del fondo marino: la ola no llegará inmensa a la costa. La realidad parece haber enseñado otra cosa.
Mientras te respondo acaba de haber un fuerte temblor en el área devastada -más de seis grados-, cunde el pánico, la armada y el Ministerio del Interior dicen que no hay peligro de tsunami. Por último, que el gobierno proteja al comercio no debe sorprender, reitero: Chile vive 'la agonía de una organización social fracasada y antihumana'. Y sabemos que agonía significa lucha.   

MC.- ¿Hubo soberbia por parte de Bachelet al negarse a recibir ayuda internacional durante las cruciales 72 horas después del terremoto?

JL.- No creo. En rigor Bachelet nunca se negó a recibir ayuda internacional; pidió tiempo para tener claro qué clase de ayuda necesita el país. Otra cosa es cómo la dirigencia política y los medios periodísticos reaccionan ante las ofertas de ayuda; uno de los primeros en ofrecerla fue el Presidente Hugo Chávez, y le respondió el silencio. No es sorprendente, la democracia-cristiana chilena es una entusiasta enemiga del gobierno bolivariano, lo demostró cuando respaldó el golpe de Estado en Venezuela (2002).

MC.- ¿Cuál es la propuesta para solventar la crisis por parte de Piñera?, ¿mayor número de Fuerzas Armadas en las calles?, ¿toque de queda indefinido?, ¿criminalizar la tragedia?

JL.- No seas tan duro con el futuro virrey con voluntad de serlo (risas). Piñera, y no engaña a nadie, ofrece mayor "seguridad" y lucha contra la "delincuencia". Por ahora los delincuentes son los muy pobres y los mapuches; pronto seremos muchos más. Chile va camino a la fascistización de sus estructuras sociales.

MC.- El terremoto de 1985, en México DF, provocó una réplica social ante la negligencia del régimen priísta, después del hartazgo y fraude electoral de 1988, fue evidente el renacimiento de la sociedad civil organizada; ¿qué vaticinio harías para Chile?, ¿veremos a una sociedad que se organiza al margen del caduco sistema político chileno?

JL.- Desde la primera hora tras el golpe de Estado de 1973 se puso en marcha una campaña, una metodología, mejor dicho, para desarmar el tejido social. La dictadura militar-cívica lo dañó muy profundamente. Y la Concertación en 20 años no ha hecho más que seguir desgarrándolo. Hoy, es un dato de la realidad, las corrientes de opinión ciudadana -políticas, culturales, artísticas y deportivas- no existen. La disidencia se criminaliza, "son malos chilenos" berreaba Ricardo Lagos Escobar y se oprimen.

El sistema, es decir, no quiere ciudadanos, quiere consumidores; no quiere seres libres, quiere deudores; no quiere una sociedad pensante, quiere borregos. Permíteme una opinión: pienso que se destruyó a lo largo del espantoso terremoto-dictadura y la réplica-Concertación el instinto solidario de la sociedad. Hoy todos son empresarios o, como un sarcasmo, microempresarios. Se compite, no se emula, se aplasta, no se levanta al caído. No se atrevieron a usar la imagen del lobo, quizá recordaron a Francisco de Asís; pero usaron la del jaguar. Ambos animales inocentes, que conste.

MC.- Escuché en Radio Fórmula (México) a un periodista de La Segunda, decir: "los saqueos se produjeron de inmediato porque al salir de vacaciones los chilenos no tenían provisiones en las despensas"; a pesar de todo ¿la línea editorial es mostrar que Chile es el modelo a seguir y que la bonanza económica explica los saqueos?

JL.- Si fuésemos malvados te diría que es el inicio de la campaña de facistización, la herencia de Jaime Guzmán, el UDI, el ideólogo de la dictadura, ajusticiado. Lo cierto es que La Segunda pertenece a la cadena de El Mercurio y ser malvado no constituiría después de todo un error serio. Probablemente se trata de la opinión del lumpenperiodismo que impera.   

 MC.- En los mall's de las zonas residenciales se ven carritos repletos de mercancía, el acaparamiento y la especulación per se. Tú dices: "La sociedad chilena se ha quebrado -o ha quedado en evidencia que estaba quebrada- ninguna Teletón reparará el mal causado desde 1973"; ¿por qué te remontas al golpe de Estado?, ¿desde cuándo no veías acaparamiento de víveres en la oligarquía?

JL.- Mario: la oligarquía no acapara, no necesita hacerlo: tiene. Son las capas medias las que acaparan. El acaparamiento es una forma de actuar fascista, la otra es la violencia que parece indiscriminada. Ambas conductas expresan miedo. Y en Chile la Concertación ha impreso en la conciencia social que todos son clase media, sea ese disparate lo que fuere.  Me remonto al golpe de Estado porque el golpe fue el quiebre, la fractura que pretenden curar con martillo, no con un entablillado.

"Lo triste que Piñera representa un martillo más grande. Aunque tal vez las urgencias de la reconstrucción disimulen los primeros nuevos golpes. Hay que tener presente que el área devastada concentra casi el 80% de la población, buena parte de la producción agrícola y ganadera, las mejores viñas y mucha de la mediana y pequeña empresa industrial; bueno, lo que dejó el tornado TLC).

 MC.- Finalmente, sacaste de circulación el portal de Internet Piel de Leopardo.com para juntar esfuerzos y talentos con el fundador de teleSUR; ¿cómo ha ido evolucionando el nuevo proyecto SURySUR?, ¿qué retos enfrentan en SURySUR ante la cobertura del terremoto?

JL.- Piel de Leopardo fue una revista de cultura disidente fundada por estudiantes universitarios a comienzos de los años noventa; su director, el escritor Jesús Sepúlveda, me la legó cuando obtuvo una beca para doctorarse en el extranjero para que no muriera el proyecto. Yo vivía entonces en Buenos Aires; publicamos un número en papel y otro quedó en la imprenta. Con Internet surgió la posibilidad de continuarla, lo que fue posible gracias a la solidaridad de un chileno en el extranjero, que nos facilitó los servidores de su empresa en Europa.

Piel de Leopardo era o quiso ser una revista que miraba la política desde la cultura, por eso fundamos las Ediciones del Leopardo. Logramos imprimir casi una docena de libros en Argentina de escritores de diversos países latinoamericanos. Nos pilló la crisis económica. En 2003 regresé del largo exilio para integrarme a un periódico digital. No resultó y seguimos con Piel de Leopardo hasta 2008.

Por entonces aparece Aram Aharonian y su idea de un portal latinoamericano. Aram es como un duende que sabe seducir a costa de talento y entusiasmo. Pronto SurySur cumplirá dos años. Es un proyecto colectivo -de hecho con Aharonian lo que hacemos es editarlo- que en su primer año tuvo un millón de lectores distintos, ganados a pulso. Ahora queremos mejorarlo, y lo haremos. Mejorarlo, no institucionalizarlo. Hay un proyecto que se diseña para eso: más audiovisual, ojalá radio, más textos. Manteniendo la plena libertad de los lectores para opinar, juzgar, reclamar, informar, intercambiar ideas.
 
Respecto de la cobertura del terremoto puedo decirte algo: más allá de la tragedia, el asunto recién comienza. Trataremos de estar ahí. Vienen años muy duros -y no sólo para Chile y no sólo por calamidades naturales. Portal latinoamericano al fin, ahí estaremos.

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Nuevo Quijote mundo podrido necesita a gentil caballero... Lo sé ;pero yo tengo predilecciones por las grandes ideas, y aunque la literatura se me ofrece con grandes vacilaciones y dudas, prefiero no hacer nada. Tengo un concepto dramático de la vida, y romántico; no me corresponde lo que no me llega profundam...ente a mi sensibilidad. (…) Como ciudadano, soy hombre tranquilo, enemigo de leyes, gobiernos e instituciones establecidas. Tengo repulsión por el burgués, y me gusta la vida de la gente intranquila e insatisfecha, sean éstos artistas o criminales. Porque vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de todos no hacen otra cosa que existir. Obviando mis defectos, la mayor de mis virtudes pueden ser la generosidad, la humildad y el saber escuchar con atención al interlocutor, tengo gustos simples. Me satisfago con lo mejor. Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente. También la sinceridad. Soy persona paciente de carácter afable y trabajo para convertir mi tiempo en éxito (no me gusta perder el tiempo con cualquiera). Como mala persona soy un completo desastre. Hay montones de gente que afirman que no he hecho nada malo en toda mi vida. Por supuesto sólo se atreven a decirlo a mis espaldas... Me convencí ahora que el amor es energía inmortal e indestructible ya que su característica principal radica en regenerar, por está razón siempre tiene la última palabra frente al desamor o la traición. El amor nos permite percibir el aroma de lo invisible, nos muestra la función de la vida. He descubierto, que ser feliz NO es tener una vida perfecta. Que jamás debo desistir de las personas que amo. Jamás desistir de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible… Y creo ser un tipo...especial! Victor Rodriguez O. QUIJOTE Y SANCHO Image and video hosting by TinyPic


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